‘Grease’ – Musical lleno de brillatina

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Si hay una película de los setenta que sigue encandilando a las preadolescentes, esa esa Grease. Desde que tengo uso de razón llevo viendo cómo las chicas se vuelven locas con John Travolta, Olivia Newton John y sus canciones de instituto, y es que esta cinta sobre la brillantina es no sólo uno de los mejores musicales de todos los tiempos, sino un clásico tan estimulante como pretendidamente hortera.

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Pero tampoco voy a fingir que sé demasiado sobre el proceso de creación de Grease como para asegurar que buscaban darle ese toque tan ridículo, porque muchos piensan que en realidad la película les salió por casualidad, y que su carisma se debe más a su aire exagerado y caricaturesco que a lo que pretendían hacer. Tan exagerada y pegajosa como el peinado de su protagonista, es una historia de amor acerca de una pareja que se vuelve a encontrar tras uno de esos romances fugaces de verano y, vista ahora, la constatación de que la mayoría de los hombres se vuelven idiotas cuando están con sus amigos. También, se ha comentado hasta la saciedad que lanza un mensaje a las mujeres muy poco favorable diciéndolas que deben cambiar de personalidad para atraer al chico que les gusta, pero yo no voy a entrar en eso. Es más, voy a decir simplemente que si en alguna película vemos comportamientos poco ejemplares, eso no quiere decir necesariamente que los promuevan o alienten a la gente a comportarse de esa manera. Qué narices, es sólo una película, (como llevo diciendo estos días muy a menudo) y muy divertida.

En ese aspecto, Grease consigue no sólo entretener sino quedarse en nuestra retina. Ridícula y con los actores con menos pinta de adolescentes de la historia del cine (el que hace la carrera con Travolta tiene pinta de haber tenido tiempo hasta para pasar una temporada en la cárcel), clava a la perfección los arquetipos de los años cincuenta incluyendo los restaurantes, los peinados y los coches pesados con los que hacer carreras que incluyen guiños a Ben-Hur. La gracia de la película consiste en que huye del todo del realismo, lo que le sienta genial teniendo en cuenta que se trata de un musical que busca hacer pasar un buen rato y no se preocupa por todo lo demás. Con algunas de las mejores y más pegadizas canciones de la pantalla que van desde las gradas del instituto al taller blanquísimo pasando por las atracciones de feria, cada uno de los números sigue encandilando a la gente (aunque parece que no a los chicos, ellos son igual de duros que los protagonistas como para admitir que algo es bueno).
Puede que su éxito sea más accidental que otra cosa, pero cuanto más tiempo pasa y más nos alejamos de esos idealizados años cincuenta, más interesantes se vuelven los autocines y los malotes de instituto que llevan un peine en el bolsillo de atrás.

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  1. #1 por protecciones paredes el 22 enero, 2016 - 14:08

    Yo tengo que decir que siempre que la veo me saca una sonrisa y me trae muy buenos recuerdos (a pesar de que no sea de mi época)

  2. #2 por taller de coches online el 14 marzo, 2016 - 17:33

    A mí también me trae buenos recuerdos. Mi madre la veía siempre, creo que me contagió

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