`Misión Imposible: Protocolo Fantasma´ -excelente secuela y buenísimo blockbuster-

Solemos decir en voz alta que la saturación de remakes, secuelas y sagas han dado al traste con el cine actual. No nos falta razón cuando esgrimimos el argumento de que las ideas o planteamientos originales se van por la taza del váter cuando la productora de turno prefiere apostar por lo seguro. Algo que ha dado dinero es más posible que lo siga dando. El resto, el camino desconocido siempre es más inseguro. De ahí que muchos veamos con cierto recelo la nueva entrega de una saga ya establecida. ¿Será el fin de la susodicha? ¿se habrá agotado la lechecita de la vaca? Pues bien, Tom Cruise y Brad Bird han demostrado que Ethan Hunt todavía tiene mucho que decir en la gran pantalla. Llegando, para mí, a estar casi a la altura de la primera entrega, y superando de largo a las dirigidas por John Woo y J. J. Abrams.

Lo mejor que puede ofrecer un blockbuster es entretener al personal y demostrar que el dinero invertido se nota en la gran pantalla. Dentro del entretenimiento está el digno y el indigno. El zafio y el que puede levantar el ánimo del espectador. Transformers 3 es un blockbuster que ha amasado cientos y cientos de millones de dólares -situándose entre las diez películas más taquilleras de todos los tiempos-. Pues bien, para mí la película de Michael Bay sería una película aburrida y torpe. Sí, la he visto, con lo cual digo eso con conocimiento de causa. La de Bird es lo opuesto. Desde que empieza el metraje hasta que llega el final estamos en un auténtico festival de lo que puede ofrecer una buena película de acción y de espías. Con sus exageraciones como es normal, pero eso ya es algo establecido en ése género.

Desde luego Misión Imposible: Protocolo Fantasma tiene suficientes alicientes para dejar el mejor sabor de boca para los fans de Cruise, la saga que comenzó Brian De Palma y el cine de acción en general. Su comienzo ya deja entrever que Cruise sigue teniendo esa chulería innata que refleja (algo que aumentó Woo en la segunda entrega) en el personaje de Ethan Hunt. Da igual que esté preso en una prisión o que el tiempo corra en su contra, estamos ante un superhéroe vestido de humano, sin poderes aparentes pero con una autosuficiencia y una seguridad en sí mismo que para sí la querríamos el resto de los mortales. Un prólogo que ya deja bien claro el camino que quiere recorrer el director, emular en cierta manera la película Los Increíbles (dirigida por él y para muchos una de las mejores que refleja el mundo de los superhéroes de cómics).

Pero quizás uno de los aspectos más positivos, a mi parecer evidentemente, del film son los acompañantes de Hunt. Aquí no son meros comparsas, no son figurines que apenas aparecen para soltar una serie de frases intrascendentes y dejar totalmente el protagonismo al héroe de turno. Aquí el reparto es idóneo. Hunt sigue siendo el héroe, pero hay tarta para todos. Para un Simon Pegg poniendo sus dosis de humor -sin resultar estúpido y pelma-, Paula Patton ejerciendo las labores de una espía de armas tomar y Jeremy Renner que puede jugar de tú a tú en determinados momentos con Ethan Hunt y lo que le rodea. Aquí se ha formado uno de los mejores grupos que he visto en cuanto a la cohexión entre ellos. Como se suele decir, “todos para uno, uno para todos”.

Como en toda película de espías (y de acción ya puestos) hace falta un enemigo y una razón para que la historia empiece a rodar. El detonante en esta ocasión lo encarna el actor Michael Nyquvist (muy conocido por su papel en la trilogía Millenium), siendo de origen Ruso (¡qué tiempos aquellos en los que siempre eran los malos y los americanos los tiempos! -véase mi tono irónico-) el cual está como un cencerro y no duda en amenazar la paz mundial por medio de bombas nucleares. Perfecto, quizás por su rostro que lo puede encasillar de villano, como enemigo a batir. Pero también está la femme fatale de la trama, la francesa Léa Seydoux que tiene -aunque ella no lo sepa- a Jane (Paula Patton) como alguien que quiere ajustar cuentas con ella a toda costa. No voy a desvelar el por qué, aunque al comienzo de la película ya dan pistas sobre ello.

Algo que ya se ha asentado desde que De Palma adaptase la famosa serie norteamericana son las escenas más “imposibles” que se puedan ofrecer. Si en la que data de 1996 pudimos ver aquél helicóptero explotando que hacía que Hunt saliese disparado por los aires y ésa hélice que a punto está de clavársele en el cuello, aquí tenemos a Hunt escalador de edificios (algo que ya pudimos ver al principio de Misión Imposible 2), Hunt persiguiendo a un enemigo a través de una tormenta de arena (impresionante dicha escena) o Hunt no hay miedo en saltar de coche en coche (¡buf! otra vez tendría que poner el adjetivo que he puesto más arriba). Y como buena película de espías los saltos de lugar en lugar se van sucediendo constantemente. Igual estamos en Moscú que en un país árabe, jugando con lo que dichos sitios pueden ofrecer a la hora de volcarnos en la acción.

Pero no se olvidan del pasado, lo cual agradecí enormemente. A Hunt lo dejamos casado y bien casado al final de la película de Abrams. Y tenían que dar una explicación para que  nuestro héroe se volviese a embarcar en una aventura sin el lastre del matrimonio. La dan, no hay problema. Incluso eso provoca una subhistoria  con uno de los protagonistas que es bastante interesante y se ve que han querido dar algo más que buenos contra malos y ahí queda el asunto.

No voy a contar ni desmenuzar la película de cabo a rabo, resumiendo las mejores escenas y sacando jugo de cada una de ellas. Pero desde luego el final es incluso de los que ponen la piel de gallina por lo emocionante y enternecedor en algunos momentos. Desde luego creo que el comienzo de Brad Bird en una película que no es de animación no ha podido empezar mejor.

Una excelente secuela y un buenísimo blockbuster, lo vuelvo a poner aquí una vez más. Porque se lo merece y porque estas historias dan ánimos ante tanta tontería que suelen ofrecernos la cartelera. Entretenimiento en estado puro, pero del bueno.

Fdo: Snake   

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  1. #1 por jorge calvo el 30 diciembre, 2011 - 12:45

    totalmente de acuerdo. me dió mucha rabia porque el otro día la recomendé en una cena a unis cuantos amigos y todos se reían despreciándola. cegatos.miopes.no saben lo que se pierden

  2. #2 por Moutache el 31 diciembre, 2011 - 10:37

    Como ya te comenté al salir del cine, yo solo eché un poco en falta el rastro del cine de espias que bien habia delimitado Brian DePalma en la primera entrega. Si bien esta película es todo un ejemplo de película de acción, creo que le falta algo más de sustancia para darle a la “sin hueso”, enigmas y esas movidas vamos… pero por lo demás, es todo un ejemplo de como hacer un blockbuster sin insultar la inteligencia del espectador.

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