‘Y El Mundo Marcha’ – Todo esta en las pequeñas cosas

“No conocemos el poder de la multitud ni la presión que ejerce hasta que dejamos de marchar a su ritmo”

– Rótulo en off.

Las verdades son atemporales, universales,  y en cualquier momento podemos recurrir a ellas, pues no necesitan un contexto exclusivo para expresarse. Estan ahí fuera, esperándonos en cada esquina, en el reverso de cada golpe que recibimos, en esas cosas que nunca somos conscientes que tenemos hasta que las perdemos y que siempre nos dejaran el regusto amargo de no haber sabido disfrutar lo suficiente. El hombre siempre ha tenido la capacidad innata de menospreciar aquello que tiene y desear aquello que tienen otros, siempre en pro de la búsqueda de “lo esencial”, de aquello que compense un concepto tan finito pero a la vez tan inabarcable como es la vida, esa quimera que recompense nuestra tenacidad y genialidad. Porque si, porque todos nos creemos especiales, y lo somos, pero no tal vez de la forma que nos gustaría y/o creemos.

Y es por eso que da igual que hablemos de una película de los años 20 -como la que nos toca- como una estrenada la semana pasada, hay temas que por extraño que parezca, han sido, son y seguirán siendo foco de interés humano. Hoy hablaremos de una película muda. Que nadie se asuste, se que el blanco y negro ha ahuyentado a más de un bravo cinéfilo, así que mejor no hablar de cine mudo (y menos cuando entendemos por cine mudo algo más allá de Chaplin o Buster Keaton). King Vidor, uno de los cineastas más a tener en cuenta de su generación, co-escribe (con John V.A. Weaver)  y dirige esta película, haciendo otra aproximación crítica al sistema (como hiciera más tarde con  “El Manantial” por ejemplo), y de esa vertiente vamos a asistir a una de las disecciones más honestas y directas que un servidor ha podido ver jamás sobre el mundo que nos rodea.

Personalmente me quedo con su título original “The crowd” (King Vidor, 1928) -la muchedumbre- por su sintesis, sus referencias más que obvias en la película y porque es todo un homenaje a esa masa anónima de la que irremediablemente formamos parte. La película empieza con el nacimiento de John Sims  (un terrorificamente natural James Murray), el hombre corriente por antonomasia, esa cara “sin rostro” a la que todos podriamos mirar como si nos miraramos al espejo, cuyo padre esta convencido de que su hijo dejará huella en este mundo, y por extensión, así él lo cree de niño. Su vigorosidad y juventud le hacen soñar con grandes cosas y decide emprender su marcha a la gran ciudad cuando tiene la oportunidad. Qué decir que las cosas no serán tan fáciles como imaginaba en un principio. A destacar también el papel de Eleanor Boardman como Mary, su partenaire, que por aquel entonces estaba relacionada con King Vidor.

El cine mudo tiene una característica innata que implica directamente al espectador, y es la interpretación del lenguaje no verbal. Es decir, vemos a los personajes hablar y gesticular pero solo se nos muestran las frases necesarias, aquellas que se escapan a los detalles de la imagen, las demás quedan a merced de la imaginación e intuición de cada uno, imaginando sus voces, y expresión. Hoy en día, habituados no solo a la obviedad que representa en este sentido el cine sonoro sino al subrayado constante al que nos tienen sometidos muchas veces, con un lenguaje que cada vez parece pedir menos por parte del espectador y lo trata no en pocas ocasiones, de tonto, es muy de agradecer comprobar que otra forma radicalmente opuesta funciona igual o mejor para hacernos llegar incluso mensajes con una profundidad y una claridad dificiles de imaginar sin palabras. Y eso es algo que podemos degustar en esta película.

La música original, compuesta e introducida en la película por Carl Davis en 1981, es una pieza maestra, porque no solo acompaña y acompasa los actos sino que crea un lenguaje único, siguiendo los pasos de grandes como Carl Stalling con sus trabajos en el mundo de la animación (en los Looney Tunes por ejemplo), donde la música es casi un personaje más, un narrador espontáneo, que consigue una sincronia perfecta con lo que nos cuentan sin ahogar la historia.

Como dato curioso y posiblemente un ligero spoiler: Dada la época, comentar que la MGM consideró demasiado trágico el final y estrenó la cinta con un final en el que el personaje de John Sims ganaba una fortuna y eran felices para siempre. Afortunadamente, la acogida entre el público fue tan negativa que se reeditó con el final que King Vidor había escrito para la película.

Personalmente mi imagen favorita es aquella en la que vemos a John Sims, totalmente enajenado por la enfermedad de su hija, corriendo por las calles en medio de una manifestación pidiendo silencio porque su hija esta durmiendo. Es de un poder y de una sugestión tremendas. Hablamos de una película que ha sido un referente para directores de la talla de  Billy Wilder , que en su  fantástica “El apartamento”, homenajeaba el famoso plano que tenemos más arriba en la fotografía . Un incisivo y a ratos amable film de la mano de King Vidor, una genialidad que recomiendo encarecidamente a todo receloso del cine mudo. El retrato de una vida sin palabras.

TRAILER:

Fdo: Moutache

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  1. #1 por jack ford el 11 julio, 2011 - 17:41

    ¡Bravo! Si señor, un bravo así de grande para ti, amigo Moutache. Por acordarte de esta película y por tu comentario, sencillo y acertado. ¿La razón? Pues que estaba hasta los mismísimos de leer cosas como la recaudación de eso, me niego decir película, llamado “Transformes 4”, o del esperadísimo estreno de Tintín o de la próxima GRAN OBRA MAESTRA DE Tarantino. Me has hecho feliz, que no es poco.

    Un saludo

    • #2 por Moutache el 11 julio, 2011 - 18:51

      Lo cierto es que hacia bastante tiempo que no me ponia de nuevo con el cine mudo pero una película así te dan ganas a dedicarle un maldito ciclo. Su lenguaje es tan “esencial” (en todos los sentidos de la palabra) que abruma. Muchas gracias por tomarte tu tiempo en leer y comentar jack, temía que un post así fuera ninguneado :).

  2. #3 por redrumum el 11 julio, 2011 - 20:06

    No puede existir cinéfilo receloso del cine mudo, son cosas opuestas.

    Esto es un peliculón, como casi todas las de Vidor.

    Saludos!

  3. #4 por RAJACARNES el 12 julio, 2011 - 03:18

    Hola. Me parece que me he equivocado de WEB. Venia buscando información sobre una peli de vampiros de Park Chan-Wook que se llama ´Thirst´, y el filmman me ha enviado aquí pero ya veo que se ha equivocado. Ya puestos, me he leído el post: muy bueno, muy bueno, el cine mudo también (pero no se oye), y King Vidor un maestro. Bueno, me voy ha buscar info de mi peli de vampiros. Un saludo y perdone. Rajacarnes.

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