`Los Otros Dos´ -asombrosamente ridícula

Hay comedias que quieren hacer gracia y no la hacen. No creo que sea por mi sentido del humor, que lo tengo, si no más bien porque la película en sí desprende tales dosis de soserismo (no sé si tal palabreja existe, pero ahí queda) que te entran ganas de coger al guionista de turno y preguntarle como consiguió que su proyecto saliese adelante.

En esta ocasión se juega con parodiar (sin llegar al extremo de Agárralo Como Puedas o Hot Shots) las películas de acción, más concretamente las que se basan en parejas de polis. Normalmente, por no decir siempre que así sería, se utiliza el siguiente esquema. Uno de ellos es el serio (a veces le quedan breves por jubilarse y se arrepiente de que su nuevo compañero le esté jodiendo la futura y tranquila jubilación) y el otro es el gamberro. Otras veces uno de ellos es metódico y hace las cosas según el reglamento, mientras que el otro se lanza al toro sin capote y sin espada, obviando y riéndose de las reglas establecidas. Dichos caracteres, enfrentados en multitud de situaciones, son las que dan vidilla a la película y muestran no pocos momentos cómicos (para mí una de las mejores -y posiblemente la que inauguró el dúo de polis- es la que protagonizaron John Hurt y Ryan O´Neall en la película Algo Más que Colegas (Partners -1982). Si no la habéis visto os la recomiendo, merece la pena.

Dicho esto, y a modo de pequeño resumen de lo que pueden dar de sí dos policías con mentalidades opuestas, Los Otros Dos acaba siendo no ya una película aburrida y sin gracia, si no un materia desaprovechado que podía (una vez más) haber dado un poquito más de sí. Y llevo tantas películas con la misma sensación en el cuerpo que parece que estoy en modo “repetición”.

Posiblemente sea culpa de sus intérpretes. A Will Ferrell cada día lo soporto menos, y eso que no habré visto ni media docena de películas suyas, mientras que Mark Whalberg no se encuentra ni él (por mucho que intente hacer gracia yendo de serio en la película). Igual es que al protagonista de Max Payne (¡qué película más mala por Dios!) no se le da bien la comedia y no sabe por donde tirar ni qué gestos poner, aunque no es menos cierto que se le acusa de inexpresividad en líneas generales.

Pero también puede ser que la historia, el guión, la trama (no siendo exigentes, que tampoco queremos ver un peliculón del quince) no se haya exprimido lo suficiente y hayan ido a lo fácil. Ofreciendo momentos estúpidos y sin gracia, gags que hacen que nuestro (el mío por lo menos) rostro esté inmutable cuando no tenía que estarlo y unos diálogos (yo no esperaba Shakespeare, pero tampoco esto) que parecen hechos en una fiesta donde lo etíl

ico estaba en primer orden.

Decía que la historia podía haber dado para más, y no miento. No para hacer una película grandiosa, ni punto referente en cuanto a la comedia se refiere, pero sí a la hora de pasar un rato agradable (algo que siempre es de agradecer). Todo gira en torno a dos policías, dos perdedores a la postre, que encuentran la oportunidad de su vida, por lo menos en el ámbito laboral. Y es que, ahí esta lo interesante del tema, siempre vemos a los triunfadores (Riggs y Murtaugh -Arma Letal-) que aunque las pasan canutas salen triunfantes, pero no nos fijamos (como es evidente) en los “normales”. De ahí que el guiño, el cameo de la peli, sí que haga gracia. Ver a Samuel L. Jackson y a Dwayne Johnson “The Rock” comportarse como una pareja engreída y sobrada (no digo nada más por no chafar la sorpresa) es posiblemente lo más divertido de la película. Aunque como digo, dura muy poco como para aprovecharlo.

Eva Mendes (voy a mencionarla por bien quedar) está… pues como está un florero. Realmente sólo aparece para que el personaje de Whalberg piense que Ferrell es un suertudo y que no se merece la explosiva y espectacular mujer que tiene. De nuevo uno de los momentos que pueden esbozar alguna pequeña sonrisa es ése. Ver como tu compañero soso y con multitud de manías tiene al lado a un pibón del quince (más claro no lo puedo explicar).

Y realmente no hay mucho más. Los típicos malos estúpidos, como mandan este tipo de comedias, persecuciones varias, chistes malos y gags todavía peores. Son películas al uso que de las cuales suelen estrenarse unas cuantas al año y que de vez en cuando alguna pega un pijazo increíble en taquilla y luego salen más idénticas para aprovechar el tirón. La que nos ocupa no ha reventado las salas de cine (apenas superó 70 millones de dólares respecto a su presupuesto, cifrado en 100 pero sin contar publicidad), así que igual nos ahorramos una secuela. ¿Quien dice que no vamos a tener suerte y todo?

Para leer la ficha pincha aquí

Fdo: Snake   

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  1. #1 por Moutache el 8 julio, 2011 - 14:21

    na, yo creo que al ritmo que van las cosas hoy día, si fueran a sacar una secuela lo habrian dicho ya. Además es una película abominable, no la terminé de ver, y eso que a mi Will Ferrell me gusta, y bastante.

  2. #2 por Pliskeen el 11 julio, 2011 - 22:01

    No hay nada peor que una comedia con la que no te ríes ni una sola vez. Y ésta sería un buen ejemplo.

    Coincido contigo en lo expuesto, y sobre todo en que lo mejor de la película es esa pareja de polis formada por Jackson y Johnson que bien merecerían un spin-off. Eso sí, con otro director y otro guionista, a poder ser.

    Y bueno, puede que nos ahorremos la secuela de este intento de comedia, pero ya suena por ahí una película muy similar de nuevo con Walhberg a la cabeza y acompañado esta vez por Jonah Hill, quién probablemente sea menos gracioso y más insoportable que el propio Will Ferrell (y ya es decir)

    Saludos 😉

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