‘127 horas’ – Reivindicando a Rodrigo Cortés

Si Rodrigo Cortés se hubiera llamado Danny Boyle y si “Buried” (2010) se hubiera parido a partir de un hecho real, probablemente sería ésta y no “127 horas” la película que optara a conseguir seis premios de la Academia.

Y es que, qué queréis que os diga, a riesgo de sonar chovinista prefiero la excelente producción española al decepcionante ejercicio morboso del director de la notable “Trainspotting” (1996) basado en la autobiografía Entre la espada y la pared de Aron Raslton.

Pero empecemos por el principio: el tal Aron Ralston es un tío muy independiente al que le apasiona el mundo del senderismo-montañismo. Durante una excursión por el cañón Blue John en Utah, sufre un accidente y su antebrazo derecho queda atrapado por una roca. Tras pasar 127 horas intentando sobrevivir (Y CUIDADO QUE CUENTO EL FINAL), decide amputarse el mencionado antebrazo para no morir. Fin.

Sí, a priori, parece interesante y como una todavía conserva en su retina los esfuerzos de Paul Conroy por escapar de aquel claustrofóbico ataúd made in Spain, se rinde a la película de Boyle, aunque lo de Basado en un hecho real me recuerde a aquellos infumables telefilmes de los sábados por la tarde.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos del convincente (y nominado) James Franco cuyo papel es uno de esos “regalos” que son tan del gusto de los miembros de la Academia, creo que “127 horas” no es merecedora que figurar entre las películas que optan a los Oscar.

Donde Cortés se las ingeniaba para que en el espacio de un ataúd la tensión no decayera casi en ningún momento, Boyle echa de mano de multitud de recursos para que el público no se le duerma. Flashbacks sentimentaloides a tutiplén, pantallas partidas o un montaje casi psicotrópico, le sirven al director británico para zarandearnos continuamente preparando el terreno para esa escena final repugnante e innecesaria. Esa escena final (y es que así somos los seres humanos) que esperamos como agua de mayo, porque (mal que nos pese) poco nos importa la vida del personaje, su vitalismo sin límites, si tenía novia o no, si quería a sus padres, lo que estamos deseando es verle, cuchillo en mano, amputándose el antebrazo a lo bestia.

Y Boyle no decepciona, pero asquea y lo hace regodeándose de tal manera que, ya puestos, hubiera podido rodar un corto de cinco minutos mostrándonos la “operación” y santas pascuas. ¿Qué soy muy pusilánime? Para nada. Pero no necesito que me abofeteen con una escena gore tan tremendamente explícita (qué horrible pitido…) para que sienta todo el sufrimiento que debió experimentar Ralston, porque ya soy lo suficientemente mayorcita para imaginármelo. En fin, cosas del cine actual y su tendencia a darlo todo bien masticadito no sea que el público se “atragante”…

A “127 horas” le sobran muchas cosas, ya que no necesita sustentarse en todo aquello externo al personaje (véase “Buried”), sino que él mismo (sin necesidad de recursos superfluos, mareantes y tramposos) y su terrible experiencia son más que suficientes para mantener al espectador pegado a su butaca. Y si encima se cuenta con un más que solvente James Franco, mejor me lo pones. De hecho, las escenas en las que observamos la soledad del personaje atrapado en esa grieta y sus esfuerzos por mantenerse con vida, son de lo mejorcito.

Con una fotografía majestuosa (curiosamente sin nominación) y con la B.S.O. del ya premiado (y nuevamente nominado) A. R. Rahman, Boyle vuelve a colocar una de sus películas en la lucha por los Oscar tras el incontestable triunfo de “Slumdog Millionaire” (2008). Este año no creo que pise el escenario del Kodak Theatre.

 

Para ver la ficha de la película, pincha aquí.

 

Briony 

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  1. #1 por Harry Powell el 8 febrero, 2011 - 01:59

    Pues la verdad es que estoy bastante de acuerdo contigo Briony. Y eso que adoro a Boyle (cuando quiere lo hace muy pero que muy bien), me encanta James Franco y el gore nunca me ha incomodado demasiado, es más, me gustaba mucho hace tiempo. Pero creo que Boyle en este film juega sucio, y se recrea demasiado en la inevitable escena,digo inevitable porque todo el mundo sabe lo que sucederá, y quien no lo sepa es porque ha estado escondido debajo de una piedra durante algunos años. La verdad es que da la sensación de que el director de la magnífica “Trainspotting” pretende que el punto más importante de la historia sea cuando Raslton se amputa el brazo, y realmente se recrea en mostrarnos esa situación tan gore como innecesaria, como muy bien apuntas tu Briony podría haber obviado esta escena ya que bajo mi punto de vista no es esencial. Lo verdaderamente importante de esta historia es el afán por sobrevivir del personaje, las agallas, la fuerza vital etc etc . Y creo que Boyle ha convertido una historia de superación muy bonita en un ejercicio banal que se sostiene por el morbo. Creo que el director, en este caso, no ha jugado bien sus cartas. Por lo demás me parece un film entretenido con un Franco estupendo. Pero prefiero “Buried”

    Saludos.

  2. #2 por andrewflash el 9 febrero, 2011 - 13:20

    Que algunos piensen que no es la mejor película de Boyle, es posible, pero ni mucho menos se aleja de las pautas a las que nos tiene acostumbrada su filmografía. Tal vez a muchos se les antoje oportunista el uso demasiado grafico de la amputación pero acaso no era la base de la noticia en la que se basa la película, un hombre que se corta el brazo para sobrevivir (puede que para mí que vengo de familia minera esa historia la haya escuchado muchas veces y no me resultara nueva). No veo como se puede hacer una película sobre el hundimiento del Titanic y no mostrarlo. Acaso cuando se habla de Reservoir dogs lo primero que se nos viene a la mente es la escena de la oreja y cuando comentamos Casino de manera impepinable hablamos de la muerte del personaje de Pesci y la escena del ojo, todo va dentro de nuestro instinto más macabro y la gente del cine lo sabe, como dijo Amenabar “cuando pasamos al lado de un accidente no podemos evitar echar un vistazo” mucho menos si nos dicen de antemano que no miremos.
    Es curioso pero esta noche me acosté después de leer la critica que hizo Jordi Costa en Fotogramas y que también comparaba esta película con Buried, no podría estar más en desacuerdo. ¿Por qué nos tiramos tanto de los pelos por la no nominación de la peli de Cortes? La única nominación posible era la del propio Cortes, pero esas cosas en los Oscar no suelen ocurrir ya que hay una regla no escrita, y que muy pocas veces se saltan, que dice que un director no puede ganar ni ser nominado si lo es también su película.
    Volviendo al tema, el film de Boyle no se limita a mostrarnos la desesperación de un hombre frente a su destino como lo hace la película de Cortes sino que creo que nos plantea esa hipótesis de que en el preciso instante en el que nos llega la muerte vemos pasar toda nuestra vida ante nuestros ojos, solo que al bueno de Aron le dan un poco más de tiempo.
    Bueno, que a mí me gusto mucho la película y eso que la primera vez me metí tanto en la historia que la escena del brazo no la pude soportar.

  1. ’127 horas’ « Tierra de CINÉfagos

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