‘The Innocents’ – Frágiles lágrimas de terror

 

“Mi amado y yo estábamos echados bajo el sauce llorón, pero sólo yo estoy echada y lloro al lado del árbol. ¡Cantando, sauce llorón! Al lado del árbol que llora conmigo ¡Cantando sauce llorón!Hasta que mi amado regrese. Mi amado y yo estábamos echados bajo el sauce llorón, pero ahora sólo yo estoy echada¡Oh sauce me muero!¡Oh sauce me muero!”

Con esta triste canción susurrada por la grácil voz de una niña mientras en pantalla tan sólo vemos oscuridad absoluta empieza The Innocents(Jack Clayton,1961) . Me niego a referirme a esta Obra Maestra  por el  “sagaz” nombre (Suspense)con el que la bautizaron en nuestro país, más que nada porque esta película-como todas- tiene que verse en V.O. Y también porque creo que el título que tan amablemente nos regalaron nuestros grandes traductores es una soplapollez como la copa de un pino, siendo benevolente.

Esta cinta-además de ser un filme de los más inquietantes y desgarradores de la historia del séptimo arte- atesora uno de los mejores inicios que un servidor ha tenido el placer de ver, una tenaz apertura tan terrorífica como triste, tan melancólica como turbadora y tan coherente como desconcertante. Una verdadera genialidad del insigne e injustamente olvidado Jack Clayton, todo un artesano que supo aprovechar como muy pocos supieron hacer las innatas cualidades de esa inolvidable emperatriz de la interpretación llamada Deborah Kerr, que sin ningún atisbo de duda se encuentra entre las mejores actrices que ha parido madre.

Antes que nada, empezaré por aclarar a quienes no hayan tenido el placer de ver “The Innocents”, que  ésta no es una obra nada fácil de asimilar o de digerir, la adaptación cinematográfica del ya de por sí sobrecogedor, espeluznante y magistral relato escrito por Henry James es, al igual que su hermana literaria, una poesía ínclita, lúgubre, y desesperanzadora que se clavará en nuestro corazón como lo haría la daga más afilada y punzante; estamos ante un trágico y falaz cuento de casas encantadas donde nada es lo que parece(o puede que sí ¿Chi lo sa?).  Este relato es una experiencia única que no olvidaréis con facilidad; una obscura fábula repleta de luces y sombras-ahí reside su más grácil y ostensible virtud- , calculada hasta el más mínimo detalle, con el propósito de manipular la mente del inocente(nunca mejor dicho) espectador, llevándolo hasta los lugares más apasionantes, infaustos e insospechados de la mente humana, siempre tan perturvada como socrática, un rasgo tan desconcertante como inherente al carácter humano.

‘The Innocents’ es un cuento que -como todos- está plagado de poesía, y que narrado con la maestría de Clayton y adornado con esa tenue luz del grandísimo Freddie Francis-que ya de por si desprendía la fascinante obra  de James- está cubierto de  amargura, de belleza, de terror, de oscuridad, de incertidumbre, de vivacidad, y de esperanza (sí, también la hay, en todo cuento la hay, si sabemos encontrarla).

La suave y frágil voz que nos abre con tanta destreza la puerta de entrada a este filme no es un sin sentido, no es una simple canción, pues en la letra se esconde el verdadero significado de esta película. No os preocupéis, porque diciendo ésto no he revelado ningún dato esclarecedor, y no os molestéis en intentar adivinar el final leyendo la canción, los tiros no van por ahí. Simplemente tenéis que limitaros a disfrutar esta obra, y después, seguramente, si sois un poco avispados veréis la relación que guarda la letra de la canción con esta aterradora e imprescindible cinta.

También quiero aclarar que no voy a hacer un análisis de esta película como mandan los tediosos cánones establecidos por el manual del crítico pedante-dios me libre, si en alguna ocasión lo hago os doy permiso para matarme de la forma que gustéis-, ni siquiera voy a alabarla enumerando las muchísimas virtudes técnicas y artísticas que sin duda atesora esta maravilla. Si queréis eso tan sólo tenéis que escribir el título de este filme en el mágico buscador-piedra angular de nuestra sociedad-y allí encontraréis miles de críticas, que con seguridad os revelaran todos los detalles que queráis saber, pero yo no pretendo eso, yo tan sólo quiero compartir (si me permitís) las sensaciones que despierta en mí “The Innocents”. Uno de los filmes que más adoro desde mi tierna infancia.Lo sé, era un niño rarillo…

La película se desarrolla en la Inglaterra del siglo XIX y la historia es la siguiente: Miss Giddens(personaje que nuca es nombrado en el libro) es una institutriz con férreos principios y fuertes convicciones religiosas. La preceptora es contratada para hacerse cargo de dos niños que se han quedado huérfanos. Poco a poco Giddens irá percibiendo inquietantes y demoníacas presencias extrañas que perturbarán la paz de la aparentemente tranquila Mansión de Bly.

Leyendo la sinopsis podemos caer en la errónea sensación de haber visto multitud de películas con una trama similar con los tics tan megatrillados y tan típicos del cine de terror y más concretamente del subgénero casas encantadas: Antiguo y tenebroso caserón(se admite también castillo como animal acuático), molestos espíritus atormentados, repelentes y aterradores niños con poderes extrasensoriales, “sustos y disgustos”, y evidentemente -como en todo filme de horror que se precie- también hallaremos el “alivio escéptico”, figura necesaria donde las haya en este tipo de relatos, figuras que son las encargadas de quitar hierro al asunto, y de dar ese toque de sensatez, cordura y escepticismo ante unos acontecimientos extraños que son de todo menos razonables.

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‘The Innocents’ es una película con dotes de gran manipulador, es una sutil “mentira” que consigue aguantar la grandiosa “farsa” de principio a fin sin que nos demos cuenta de ello, y lo mejor  es que cuando todo acaba, sabes a ciencia cierta que has sido manipulado y engañado pero no te sientes estafado ni parece que te hayan mentido, y aún a sabiendas del dule engatusamiento, no te sientes embaucado porque te das cuenta que eres tú el que se ha dejado arrastrar inocentemente por el “rastrero” embeleco. Me explicaré: Este filme es un drama psicológico disfrazado brillantemente de película de terror. Y el disfraz es tan bueno que no llegas a distinguir una cosa de otra, pues “The Innocents” te entristece como el mejor drama pero también te aterroriza como lo haría el más espeluznante relato de terror. La tristeza y la melancolía que producen la soledad y el desamparo pueden llevar a la locura. No hay nada más terrorífico que perder la razón y que te transformes en tu propio fantasma. Todo eso combinado con un exagerado fanatismo religioso  y aderezado con la “inocente” malicia de unos maquiavélicos infantes, puede resultar un cocktail de dramático desenlace.

Aparcando de momento este tema y dejando un poco de lado las preguntas que puedan surgir (que seguro serán muchas) sobre la trama y el desarrollo del filme, ahora nos centraremos un poco en alabar uno de los apartados más destacado de esta obra; me refiero a la fotografía. Nos encontramos ante una de las películas visualmente más perfectas de la historia del cine. El culpable de tal regalo fue el genial Freddie Francis, no perderé valioso tiempo ahora en presentaros a tal mago, para eso ya hay otras páginas. Yo simplemente os diré que “The Innocents” es visualmente tan bella que resulta hipnótica, y que es inconcebible imaginarla en un insulso e incoherente color, que no sería nada congruente con tan tenebroso relato. Esta película es del año 1961, evidentemente ya existía el cine colorido pero esta obra fue rodada en blanco y negro, y realmente no podía ser concebida de otra forma, pues la tristeza literaria de James exigía la misma tristeza visual, y el color negro desesperanzador de las sombras es más perceptible y aterrador cuando está reflejado sobre el blanco impoluto que sirve de lienzo a Clayton, blanco que debe ser entendido como luz, calma, vida y razón(esa razón que les falta a los personajes). Y las sombras negruzcas-de la inteligentísima oscuridad de esta cinta- no podrían estar mejor plasmadas de lo que están en ese negro brutal que nos brinda Francis reflejando de forma ejemplar- incertidumbre, inquietud, mentiras, maldad y locura, esa locura que todos los protagonistas desprenden, a su modo,esa artera demencia tan característica y mañosa de ese genio llamado Henry James.

 

Si estamos ante un filme de casas encantadas -de esos de toda la vida- lo lógico sería que los fantasmas hicieran acto de presencia ¿No creéis? Pues así es, pero los espectros de esta obra no son a los que estamos acostumbrados en la actualidad; no son esos aburridos y previsibles espíritus orientales despeinados que se mueven sincopadamente acompañados de burdos efectismos sonoros y visuales. Nada de eso, los fantasmas de esta película parecen tan humanos como cualquiera de nosotros. Y ahí reside su encanto y fuerza, realmente son mucho más humanos y mucho menos aterradores que los adorables y menudos protagonistas de esta historia y que su fanática tutora. Este detalle está maravillosamente bien jugado pues lo verdaderamente espeluznante de este filme tan embaucador no son las pobres almas en pena. Los fantasmas que atormentan a los protagonistas de ‘The Innocents’ no proceden del más allá sino del “más acá”, son producto de una mente enferma. Y en esta cinta, los entes, no son más que una mera comparsa o una sutil y estratégica maniobra de distracción para intentar  desviar nuestra atención hacia un lugar donde solo hallaremos desconcierto, pues lo verdaderamente terrorífico del relato es lo compleja y atroz que puede llegar a ser la mente humana. Y más aterrador aún si cabe es descubrir que la maldad se esconde tras una tierna inocencia, suave piel y ojos de cordero degollado; la mente de unos niños caprichosos que no distinguen (o no quieren distinguir) entre el bien y el mal, y  una atormentada y beata mujer que prefiere aferrarse a su fanatismo y a su paranoia antes que abrir los ojos a la cognoscible realidad.

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Pero sería muy aventurado por mi parte decir que las sablistas apariciones de los espíritus no resultan inquietantes, pues decir eso sería mentir y restarle merito a la “trampa” que nos proponen-tanto Henry James como Jack Clayton- en “The Innocents”, debo ser sincero y admitir que las imágenes de los fantasmas son terroríficas, pero mucho más por lo que representan que por lo que en realidad son.  Y dichos espectros curiosamente siempre que aparecen se muestran inmóviles, expectantes, lejanos. Os explicaré mi opinión al respecto: se muestran así porque realmente son irreales, fruto de la imaginación de Miss Giddens. Son armas de su subconsciente que pretenden advertir a la institutriz de su locura, por eso los espectros siempre aparecen lejanos; o bien al otro lado del lago, o detrás de una ventana. Esa premeditada lejanía de los espíritus significa que realmente la tutora mantiene una lucha en su interior y las apariciones son advertencias de su-cada vez más débil- sentido común, los fantasmas están lejos porque ella no quiere tocar la realidad, una realidad que significaría aceptar ciertas cosas que resulta mucho más cómodo para nuestra protagonista-y evidentemente para el relato- no aceptar.

Tengo la sensación de que he hablado demasiado, pero aún así creo que os será del todo imposible imaginar como terminará este terrorífico cuento de Henry James.

Antes de cerrar este post tengo-y debo por justicia- alabar el gran trabajo de Jack Clayton (director del filme) que consiguió de forma brillante mentir sin parecer mentiroso. Algo rematadamente loable, pero si tenemos en cuenta que Clayton tenía a sus órdenes a a una de las mejores actrices de la historia del cine el mérito parece menor, pero os aseguro que no lo es.  Este filme es una Obra Maestra, un perfecto manual de cómo debe llevarse a cabo una adaptación literaria a la gran pantalla sin que ésta pierda su alma. En definitiva, ‘The Innocents’ es el resultado de un conjunto de camelos y de malas  intenciones que,como aquel que no quiere la cosa, se acaban conviertendo en un drama tan bello,tan amargo, tan oscuro y tan bien ejecutado que se transforma en una de las mejores películas de terror de todos los tiempos. Pues,si nos fijamos, las mejores cosas de esta insulsa vida nacen siempre de una combinación espontánea ¿Casualidad o causalidad? Vosotros juzgáis, como siempre.

 Sayonara.

Para leer la ficha de la película, pincha aqui

Fdo: Harry Powell  

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  1. #1 por Snake el 19 enero, 2011 - 14:04

    Peliculón donde los haya. Lo cierto es que hablamos de un cinta de terror donde los años -a mi parecer- no han hecho mella. Es más, seguro que ha influenciado en películas posteriores de temática similar.

    Recomendable 100 por 100.

    • #2 por Harry Powell el 19 enero, 2011 - 14:21

      Precisamente influyó en la creación de un film del que hable hace poco; “Al final de la escalera”, y también es evidente la huella de “The innocents” en “Los otros” de Amenábar, con la que tiene muchos puntos en común, sin duda la lista de películas que le deben algo a esta obra maestra es interminable.

      Peliculón de esos que marcan una época.

      Saludos.

  1. ‘Suspense (The Innocents)’ « Tierra de CINÉfagos
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