“Un tipo serio” – El colmo de la mala suerte

 

Años 60. Larry Gopnik es un judío norteamericano que trabaja como profesor de física, está casado y tiene dos hijos adolescentes. Parece que en su vida todo funciona como un perfecto engranaje hasta que una serie de imprevistos acontecimientos van hundiéndole en el pozo más profundo.

Éste sería un resumen muy breve de “Un tipo serio” (2009), la última cinta de los hermanos Coen que opta a conseguir los Oscar a la Mejor Película y al Mejor Guión Original.

Esta tragicomedia nos presenta a un hombre que se ajustaría a la definición de “serio” si no fuera porque su aspecto y sus ademanes provocan una media sonrisa en cuanto aparece en pantalla. Pero es que además, Larry debe enfrentarse a su mujer (que le pide el divorcio y lo echa de casa para “liarse” con un viudo), a sus hijos (dos niñatos egoístas –uno de ellos fumador de marihuana- que pasan olímpicamente de su padre), a uno de sus alumnos (un coreano que pretende sobornarlo para conseguir un aprobado), a su hermano Arthur (un simplón jugador compulsivo que se pasa el día drenándose un quiste que tiene en la nuca) o a sus rabinos (tres “elementos” que son incapaces de dar respuesta a sus dudas existenciales).

Sí, todas estas vicisitudes pueden resultar divertidas y es cierto que en un primer momento así es pero, en mi caso, no he podido evitar que esa media sonrisa de la que hablaba hace un momento se me quedara congelada. Y es que el habitual humor negro característico de los Coen se convierte aquí en una visión tan sarcástica y cruel que es imposible no empatizar con Larry y no maldecir cada una de las catástrofes que van asolando su anodina existencia. En este sentido el mazazo final que recibe el protagonista es de lo más desolador.

Las situaciones con las que Larry debe lidiar (en una completa soledad e incomprensión) rozan, en ocasiones, lo surrealista y uno se pregunta si es posible que alguien tenga tan mala suerte. También se lo pregunta la víctima de todas ellas sin encontrar consuelo en su religión, en esa comunidad judía ortodoxa cuya palabrería (que nos resulta tan ajena que es un verdadero, aburrido y pesado lastre) sirve de muy poco ante tanto despropósito.

Larry no se enfrenta cara a cara con sus adversidades, sino que se deja zarandear por éstas demostrando una postura estoica de lo más recalcitrante que puede llegar a enervar al espectador. Este personaje no entiende qué es lo que ha hecho mal para que la fatalidad se cebe así con él, pero es incapaz de luchar contra ella. Lo peor de todo es que, aun sabiendo que Larry es un buen tipo (un tipo serio), su Dios (o quien sea) le tiene preparado un “fin de fiesta” con bastante mala uva. 

Muchas críticas sesudas elogian (algunas sin parangón) esta última producción de Joel y Ethan Coen y la califican como una de sus mejores películas. Yo siento disentir de estas opiniones porque la sensación que me ha quedado tras verla es más bien fría y no he podido evitar, en algunos momentos, caer en el aburrimiento. Lo que se nos ofrece es más de lo mismo y, ojo, la cinta está impecablemente realizada (con una cuidada ambientación) y nos regala algunas escenas magníficas (atención a las oníricas), pero el conjunto no me ha dejado el buen sabor de boca de otras propuestas como “Muerte entre las flores”, “Fargo”, “El gran Leboswski”, “No es país para viejos” o “Quemar después de leer”.

Nada tengo que objetar al reparto de actores y actrices (casi desconcidos para el gran público) que dan vida a los protagonistas de esta película de entre los que destaca Michael Stuhlbarg (como Larry Gopnik) que, con cierto parecido al gran Harold Lloyd, sabe mantener el equilibrio en esa difícil línea que separa una interpretación ridícula de una acertada. No quisiera olvidarme de Aaron Wolff que encarna a Danny (el hijo menor de Larry), ese adolescente que prefiere escuchar a los Jefferson Airplane mientras asiste a una clase de hebreo o que aparece completamente fumado en su ceremonia de iniciación.

Esta vez no le he pillado el punto a los Coen.

 

Para ver la ficha de la película, pincha aquí.

  

Briony 

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  1. #1 por Uno que pasaba... el 9 febrero, 2010 - 11:32

    No sé qué pensar. Si se lo pillaste a “Quemar después de leer” y a ésta no… ¿significa que yo, que no le pillé el punto a QDDL, se lo voy a pillar a ésta o, más probablemente, que a ésta se lo pille aún menos?

    • #2 por Briony el 9 febrero, 2010 - 22:24

      Las probabilidades son infinitas pero, sea cual sea la solución, no dudes en comunicármela.

      Saludos 😉

  2. #3 por Pink el 9 febrero, 2010 - 16:02

    Esta pelicula, es que es muy Coen, algunos dicen que demasiado.

    Es una película que incluso en algunos momentos, como dices, aburre un poco. Sin embargo, cuando termina con ese final, y te pones a reflexionar, te das cuenta (al menos en mi caso) de que te ha encantado, por que la historia de la película es igual de graciosa que la del dentista o la del comienzo, en las tres te que das como el protagonista cuando el rabino le cuenta la historia: ¿…Y?

    Por cierto, el sueño en el que el hermano se va a Canadá es simplemente impagable.

  1. Oscar 2010 – Lista de nominados « Tierra de CINÉfagos
  2. “Un tipo serio” « Tierra de CINÉfagos
  3. ‘True Grit’ de Joel y Ethan Coen – Tráiler en español « Tierra de CINÉfagos

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