‘Brüno’ – Repitiendo a Borat –

Después del éxito mundial cosechado por el humorista y actor británico Sacha Baron Cohen – conocido anteriormente en su país por su personaje ficticio Ali G – con su irreverente obra Borat, era solo cuestión de tiempo para verlo nuevamente incursionando en un proyecto con las mismas características que lo catapultaron a la fama fuera de las fronteras del Reino Unido. Ese proyecto llegó de la mano de Brüno, y llegó con un arsenal propagandístico impresionante.

Brüno es un film que usa el recurso de “Falso documental” y de cámara oculta para contarnos las peripecias de un austriaco experto de modas y comentarista de su televisión local, abiertamente homosexual (destacando esto como la base del film), para llegar a cumplir su sueño de volverse famoso en el mundo entero. Este cometido lo llevará a pasearse por la mismísima pasarela de Milán, y aterrizar en Hollywood en busca de una fama que se le resiste pero que conseguirá porque él nació para ser famoso, según él personaje.

Todo en este film es un cachondeo. No se esperaba algo distinto viendo los antecedentes de su creador. Desde un principio nos lo deja claro al mostrarnos las escenas de “amor” con el compañero sentimental del personaje. Y es que el lema del señor Cohen (y no confundir con los famosos hermanos) es: “mientras mas polémico pueda ser, mejor aún”. Se dedica a criticar nuevamente a la sociedad doble-moralista americana, pero esta vez con el  tema de la sexualidad sustituyendo al del racismo latente hacia los “árabes”(como en Borat). Además de esto, intenta (de una forma totalmente exagerada) mostrarnos las excentricidades que cometen los famosos de Hollywood para llegar a ser aun más famosos. Se burla de Madonna y sus adopciones de niños africanos, hace un cameo a la cienciología, se burla descaradamente de las supuestas bondades de los famosos (la entrevista a Paula Abdul es una muestra perfecta de esto), intenta lograr la paz en una guerra como mediador de ambos bandos. En fin, lo que se puede llegar a ser con tal de ser famoso, y por supuesto, aderezando el guión con una critica abierta y mordaz a la cultura americana en general, y su poca tolerancia a lo diferente.

No hay que confundirnos, no es una excelente obra ni nos estamos topando con una joya del séptimo arte. Hay que estar conscientes de  que lo que busca su director es polémica, escándalo,  hacerte sentir un desagrado constante al personaje principal por su vacía y materialista visión de la vida, y desternillarte de la risa por las ocurrencias absurdas del mismo. Una trama desordenada y surrealista pero con una secuencia entretenida. Ciertos colectivos homosexuales se han quejado de este film, y vaya que con razón, ya que el estereotipo mostrado no es más que una parodia de un personaje “muy gay”, por decirlo de alguna forma. Todo aquí es exponencialmente exagerado, y busca con ese propósito impactar al espectador y de esta forma enseñarnos que la moralidad no es más que un complejo social que muestra lo intolerantes que podemos ser.

Lo interesante de estos falsos documentales, es que en ocasiones no sabes donde se encuentra la diferencia entre lo que es real y lo que es un acto preparado (hay secuencias que realmente ocurrieron y no son un montaje con actores profesionales). Hay escenas que, verdaderamente te dejan dudas (como por ejemplo la entrevista con el reverendo que “cura” la homosexualidad, o cuanto hay de cierto en el público que lo rodea en la escena final). Ese recurso es el mayor valor de la obra, llegar a confundirte y no saber si, por muy irreal y absurdo que parezca, lo que ves pudo haber pasado.

Sacha Baron Cohen nos demuestra nuevamente su mimetismo, y su gran capacidad de meterse de lleno en un personaje ficticio. Su sobreactuación con Brüno es tan exagerada que llega a un punto que lo desligas totalmente del personaje que lo interpreta, del actor que está detrás del proyecto. Es como si realmente fuese Brüno, y eso tiene un merito enorme. Hacer el ridículo hasta su máxima expresión y parecer que fuese en serio, tiene mérito doble.

Otra obra del artista de origen británico-judío-iraní (aunque suene tan increíble como sus personajes) irreverente, provocadora, más polémica pero mucho menos atractiva y original que su predecesora Borat (allí su mayor fallo, no sorprende), pero que para pasar un buen rato es suficiente. Eso si, abstenerse de verla con personas sensibles a temas sexuales o morales. O quizás mejor aún verla en compañía de estas, logrará mejor su cometido.

Para visualizar la ficha técnica, pincha aquí


Minos    

  1. #1 por Snake el 15 septiembre, 2009 - 23:28

    Muy buena reseña Minos. Me ha gustado que destacases la labor Sacha Baron a la hora meterse en el personaje, así como la duda que puede surgir de si tal o cual escena está preparada o no. Son películas que en el fondo, con todo su cachondeo y exageración, tiene su crítica ácida.

  2. #2 por Toni.D el 16 septiembre, 2009 - 01:11

    La vi con mi primo en una sala vacia y no me arrepiento. Hasta me emocione con el tema final 😀

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