“Good” – Gente buena y malas causas

Good por ti.

“Good”, dirigida por Vicente Amorin, un joven director brasileño (aunque nacido en Austria) prácticamente desconocido en España, está basada en una obra de teatro escrita por el dramaturgo británico C. P. Taylor en 1981, y que obtuvo grandes éxitos en Reino Unido y en los Estados Unidos.

Ambientada en la Alemania de entre guerras, con el nacionalsocialismo en el poder, y Hitler al frente de el, nos narra la historia de Jhon Halder (Viggo Mortensen), un oscuro profesor de literatura, casado con una neurótica mujer que tan sólo se evade tocando el piano todo el día, que tiene dos hijos de corta edad, y una madre a su cargo enferma crónica de tuberculosis y con principios de demencia.

Halder es un buen hombre, que sobrelleva sus circunstancias personales de la mejor manera que puede. Mantiene una estrecha relación de amistad con un psicoanalista, Maurice (Jason Isaacs), judío nacido en Alemania, y antiguo compañero de armas durante la I Guerra Mundial, al que confía sus problemas.

Cuatro años antes, posiblemente influido por propias sus vivencias, Halder escribió una novela en la que trataba el tema de la “eutanasia por compasión”. El libro ha llegado a las manos del Fhürer, quien ve en el, un argumento que se adecua a sus propósitos, y que puede ser utilizado como propaganda política. Convocado por el régimen, se le propone hacerse cargo de la redacción de un ensayo sobre su obra, con los adecuados razonamientos que justifiquen la idea de la eutanasia, y que luego será expuesto en mítines al pueblo alemán.

El apocado profesor, que ha visto el movimiento Nazi desde el ángulo de la imparcialidad, o con un cierto rechazo a su ideario, y que nunca se ha planteado unirse al partido, al acceder, va integrándose en un juego que le proporciona un cambio paulatino de vida, que el va asumiendo desde su perspectiva primigenia de hombre bueno.

Good (6) por ti.

Una nueva mujer, una alumna de sus clases universitarias, entra en su vida, lo que hace que el cambio sea mas radical, al separarse de su esposa, y dejar de asumir personalmente la tutela que ejercía con su madre.

Halder, como he dicho, acepta ese giro de su vida y sus consecuencias favorables para ella (ascenso dentro del partido Nazi que le lleva a ocupar un puesto de alto rango y una mejora inmediata de su posición social y económica), como aceptó la anterior. Se deja arrastrar simplemente por la corriente del momento, y aunque esta sea cada vez más desfavorable para los judíos residentes en Alemania, de los que forma parte su amigo Maurice, el sigue siendo un mero espectador de ese juego político en el que cada vez está más comprometido.

El planteamiento pues, de esta historia, quiere mostrarnos como, personas sin ideario político y de naturaleza afable y conformista, en determinados momentos, se ven arrastradas a participar en hechos aberrantes que seres “menos buenos” rechazarían.

Good (7) por ti.

Jhon Halder no tiene participación activa en las muertes por eugenesia de los discapacitados, de los disminuidos psíquicos o de los enfermos crónicos que poblaban los hospitales alemanes y que tan molestos resultaban a la nueva ideología. Se limita a escribir un ensayo, y a conferenciar sobre esa “eutanasia compasiva”, porque el sigue siendo un buen hombre y la aplicaría para cortar esos sufrimientos en pos de la dignidad de esas personas. No tiene nada que ver con el, el que sea nombrado por las SS inspector de esos hospitales, y nada tampoco, que al final de la película, lo sea de los campos de concentración en los que se llevará a cabo el holocausto.

Llevado a un extremo el personaje, a veces incomprensible para los que no somos “tan buenos”, Halder representa a una amplia parte de el pueblo alemán (o de cualquier otra nación que se haya encontrado, se encuentre, o llegue a encontrarse en una situación parecida a la de la Alemania de los años 30), que vivió los hechos desde la perspectiva de “esto no va conmigo”, cuando no, desde la de “mirar para otro lado, y así no lo veo”, reacciones hasta cierto punto lógicas, cuando también existe la idea prácticamente generalizada de “y yo que puedo hacer: nada”.

A Halder, es innegable que el que se cuente con el para exponer sus ideas, le agrada, sobre todo desde la perspectiva que ese reconocimiento a su intelecto conlleva, pero nunca se para a reflexionar sobre su contribución negativa.

Good (8) por ti.

Si el argumento tal y como lo he expuesto, determina que esté acompañado por una cierta carga dramática, es de lo que adolece “Good”, que no consigue transmitirla ni aún en las escenas más cumbre de la historia, como cuando Maurice, perdida su dignidad, le pide desesperada ayuda para salir de Alemania, o cuando este es detenido para ser enviado a un campo de concentración “la noche de los cristales rotos”, pareciendo, que esa frialdad con la que el protagonista contempla los aconteceres, se esté transmitiendo al espectador; aunque no creo que esta haya sido la verdadera intención de su director, Amorín, y opto por la explicación más simple: el de que este es uno de los grandes fallos de la película, que por otro lado, se podría calificar de correcta.

Viggo Mortensen compone un personaje excesivamente comedido, de rostro compungido que no se descompone en ningún momento de la película. Sus facciones de “buenazo” son las mismas en los momentos dramáticos, en los que podían significar una alegría para el, o incluso en la aparición del sorpresivo nuevo amor, y llega a incordiar verlo siempre con la misma cara, aunque su actuación de un balance también correcto.

Jason Isaacs (un secundario al que talvez podría sacársele bastante más partido, si fuera bien dirigido), en sus cortas apariciones, nos presenta en cambio, a un personaje con muchos mas matices, pero que, lastimosamente, no se ven correspondidos por los del de Mortensen.

Good (5) por ti.

Una mención especial merece la veterana actriz Gemma Jones, que da vida a la madre de Halder, la que aunque también en un corto papel, da un pequeño recital de buena interpretación.

Muy poco desarrollado el personaje de la primera esposa del protagonista, de la que no hubiera estado demás, ponernos en antecedentes de las causas de su neurosis, así como el de la nueva mujer, que pasa inmediatamente a ocupar el de mera comparsa, excepto en una de las escenas finales, que tampoco dicen mucho sobre ella.

“Good”, es, según mi opinión, una película que puede verse, aunque no imprescindible, puesto que tampoco aporta aires nuevos al cine que hasta ahora se ha hecho sobre el nazismo, y que, a pesar de su corrección, se olvida fácilmente.

Para ver la ficha de la película, pincha aquí

Swanson 

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  1. “Good” « TIERRA DE CINÉFAGOS

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