“Cuando los Mundos Chocan” – Cortocircuito moral

 Foto 1 - Titulo por ti.

La destrucción de nuestro Mundo es ciertamente un hito en la Historia. Concretamente es más que probable que sea su último hito. En ese contexto los más altos principios y los más bajos instintos humanos salen a la luz. Pero lo políticamente correcto ha cambiado mucho durante 60 años y lo políticamente incorrecto se ha afianzado en nuestro interior. Viendo esta película en el siglo XXI es cuando los mundos chocan.

George Pal fue una especie de Jerry Bruckheimer de los años 50 del pasado siglo. Este húngaro inmigrante alemán refugiado en Estados Unidos siempre estuvo relacionado con la creación de magia para el cine. Empezó como dibujante y animador, para después experimentar con la stop motion (técnica con la que realizó más de 40 cortos en 7 años por las que estuvo nominado al Oscar en varias ocasiones y por las que recibió uno honorífico), y terminar dirigiendo y produciendo espectaculares películas de efectos especiales. Porque en aquella época era más cierto que hoy en día que un efecto especial ya justificaba el positivar una hora y pico de celuloide.

Foto 2 - Que viene Zyra por ti.

Produjo la genial “La Guerra de los Mundos” (“The War of the Worlds”, 1953), y además dirigió “El Tiempo en sus Manos” (“The Time Machine”, 1960) y las escenas de los cuentos de “El Maravilloso Mundo de los Hermanos Grimm” (“The Wonderful World of the Brothers Grimm”, 1962), junto a muchas otras entre las que están “Destination Moon” (1950), “Conquest of Space” (1955) o “Atlantis, the Lost Continent” (1961). Todas ellas con profusión de efectos especiales y una especial querencia por las historias fantásticas, para adolescentes de drive-in cinemas antes de que el término block buster se acuñase y cuando no importaba ver (cuando se iba a ver) una película a través de un cristal con mosquitos. Ésta se llevó el Oscar a los mejores efectos especiales.

Foto 3 - GluGlu por ti.

Lo mejor de los efectos es la recreación del cohete y su viaje, y la inundación de Nueva York. Pero no llegan a encajar con la película y en ocasiones parecen más bien metraje de archivo. El director Rudolph Maté nos ofrece una manufactura convencional, supeditada a estos efectos especiales y el Techicolor, con cierto regusto de telefilme o más bien a serial de la época. Como curiosidad, en su diversa y para nada encasillada filmografía se puede encontrar una película titulada “The 300 Spartans” (1962). Como siempre, el cine se repite.

Está basada una novela de 1932 del mismo título que no he tenido el placer de leer, por lo que desconozco lo que se aleja o acerca su línea argumental a esta cinta, que es precisamente la que quiero comentar. Como la mayoría de historias de ciencia ficción de la época, la ciencia es la solución para todo y los científicos son respetados y venerados. Si obviamos el diluviano y bíblico comenzar (que no podremos, pues nos lo recuerdan a lo largo de su visionado), sus primeros minutos podrían haber sido el inicio de una película de Hitchcock con su misterio inicial, su chica guapa listilla, su galán aventurero irresistible y el posible mcguffin de la maleta atada a su brazo. Pero es sólo una ilusión de cinéfilo empedernido que sólo dura unos minutillos.

Foto 4 - Tenemos un plan por ti.

Advierto que a partir de aquí voy a comentar detalles importantes de la trama que me han chocado, sobre todo vistos desde la perspectiva actual. Si no has visto la película tal vez quieras permanecer en la ignorancia, pero también te advierto que la historia es la que te esperas. Ninguno de los protagonistas está muerto y ha vuelto de la tumba.

Es sorprendente la frialdad y la liviandad con la que el mundo se toma la noticia. De hecho la noticia del fin del mundo pasa del más absoluto secreto directamente a los medios de comunicación sin transición alguna. Todos sonríen, siguen con sus quehaceres, salen de cena y baile. Estamos en los 50, y el poder de las Naciones Unidas está en entredicho (¿cuándo no?) y los rusos no se creen la historia de que una estrella y su planeta van a pasar junto a la Tierra y posteriormente destruirla. Gracias a Dios tenemos a los capitalistas que de buen rollo ofrecen sus fábricas y recursos para hacer lo que sea, sin pedir nada a cambio. ¿Todos? No, todos no. Precisamente el que más dinero pone en el empeño tiene una visión más realista de lo que es la especie humana y compra su pasaje en ese cohete salvador de la humanidad. Un toque de realidad nunca vienen mal.

Foto 5 - Panico por ti.

Por ahora todo correcto. Mucha gente trabajando para que 40 elegidos, que nos dicen que lo serán por sorteo, salven la vida en un cohete (al menos en Estados Unidos, la única parte del mundo que importa). Se lo toman muy en serio, se puede ver en todas las señales y carteles que decoran el bunker dónde trabajan. Se les pide gentilmente que no fumen mientras microfilman el conocimiento de la humanidad (por supuesto: La Biblia). Se les pide que no sobrealimenten a los animales pues cada kilo cuenta y el combustible es finito. Dormitorios diametralmente opuestos para hombres y mujeres, hay que reservar las energías.

Pero, ¡ah, la femme!, nuestra protagonista se enamora de nuestro protagonista, por lo que cambia de novio formal y pide a su padre que lo salve junto con ella (que por supuesto va a salvarse sin necesidad de sorteo, faltaría más, nadie lo dudaba). Y su padre, hombre de moral justa y recta, sabio equitativo, científico lector de La Biblia, accede a sus deseos. Encima rescatan a un niño de las inundaciones causadas por las monstruosas mareas ¡y se lo llevan en el cohete!. Niño que después encuentra a una perrita vagabunda ¡y se la llevan en el cohete! (pero, pero, pero, …). Ya puestos, uno sabe perfectamente como va a terminar la trágica historia de los otros dos enamorados que el Destino insiste en intentar separar. Y nadie protesta, a pesar de estar condenados a una muerte horrible, a todos les parece bien. Bueno, a todos no; el capitalista malvado vuelve a tener sus momentos de lucidez lo que le conlleva un trágico destino impuesto por la recta y arbitraria moral imperante.

Foto 6 - cohete por ti.

Toda esta doble moralidad no estaría mal si no fuese porque pretenden darnos continuas muestras de rectitud y honor. Los diálogos recriminatorios quedan así ridículos ante esta multitud de nombramientos a dedo y decisiones arbitrarias, lastrando a mi entender una historia que podría haber sido una simple película catastrofista o de aventuras sin pretensiones. Godzilla destruye Tokio y lo importante son los planos generales de ese monstruo. Los edificios reducidos a polvo, los vagones de tren utilizados como nunchakus, la impersonal ciudad desierta arrasada espectacularmente. Los norteamericanos destruyen el planeta y lo importante son los amores y las traiciones de los insignificantes humanos que han tenido la suerte de ser capturados en celuloide, y sólo son ellos los que merecen salvarse. Son dos maneras contrapuestas de hacer cine de catástrofes, pero cuando quieres implicar al espectador con los sentimientos es muy fácil caer en simplificaciones maniqueístas. Personalmente prefiero un acercamiento más realista sobre el tema, como el que nos ofreció “Deep Impact”, si es que vamos a tomarnos la fantasía en serio.

Foto 7 - zyra por ti.

La novela tuvo una secuela en 1934 (“After Worlds Collide”), secuela que para 1955 ya tenía guión y que nos la podríamos esperar tras ver pirámides y edificios gigantescos en el planeta Zyra, pero que nunca se llegó a filmar. Lo que sí que parece que va a haber es un remake que de momento dirigirá Stephen “Mummy” Sommers para la Dreamworks y está previsto para 2010. Dado el nivel cultural actual de la sociedad que va al cine, pero principalmente dados nuestro egoísmo y escepticismo crecientes, podría ser una reflexión interesante. Aunque viendo ciertas películas actuales me pregunto si será interesante la reflexión que nos ofrezca la cinta o la que me suscite mi conciencia después de verla.

 

 (ficha)

 

Fdo: Phibes   

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  1. #1 por Karelia el 20 agosto, 2008 - 18:38

    Me la apunto como muchas otras, pero fijate que me he visto casi todas las pelis de catastrofes antiguas y de esta no sabia nada!!!!

  2. #2 por Phibes el 20 agosto, 2008 - 22:22

    Es que esta es más antigua que las de catástrofes antiguas 🙂

    Ten en cuenta que la moda de las catástrofes fue en los 70, y esta es ¡¡ de 1951 !!

    Me alegro de haber descubierto una película a alguien. Cuando se habla de clásicos al final siempre se cae en los mismos tópicos y en las mismas cintas. Elegí ésta precisamente por ser un poquito menos famosa que otras producciones de George Pal (y porque me la recordó la canción inicial de “The Rocky Horror Picture Show”).

  3. #3 por Swanson el 27 agosto, 2008 - 01:52

    La vi hace unos mil años, y sin la capacidad de análisis que tu le has hecho, Phibes. Recuerdo eso sí, aunque vagamente, esas escenas de la inundación de Nueva York, que supongo me impactarían entonces.

    Creo que este es un buen momento para echarle un nuevo vistazo.

  4. #4 por Victor Palma el 3 julio, 2013 - 09:38

    Y que pasp con el remake?

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