Ava Gardner

Ava Lavinia Gardner, la que fuera considerada como “el animal más bello del mundo”, nació en Brogden, un pequeño pueblo rural situado en el estado de Carolina del Norte (USA), el 24 de diciembre de 1922.

Hija menor de los seis hijos (algunas biografías citan siete) habidos en el matrimonio entre Jonas Bailey Gardner, un católico de ascendencia irlando-americana, e indoamericana, y Molly, de fé baptista, de orígenes irlandeses, creció en un ambiente rural. Su familia, muy pobre, vivía del cultivo de tabaco y algodón.

Los hijos todavía eran pequeños cuando perdieron la propiedad que cultivaban, y el padre tuvo que trabajar como aserrador. Su madre se empleó como ama de llaves y cocinera en el Colegio Mayor de Brogden.

Cuando Ava tenía 13 años, la familia al completo se trasladó a Newport News, en el estado de Virginia, para tratar de mejorar sus perspectivas laborales, pero las dificultades para hallar empleo, les obligaron a un nuevo traslado. Esta vez se instalaron en Rock Ridge, suburbio de Wilson, en Carolina del Norte.

Al poco tiempo (1935), el padre murió a causa de la tuberculosis. Despues de su muerte, Ava y alguno de sus hermanos, tomaron la decisión de inscribirse en la escuela de Rock Ridge, para, al menos, conseguir el graduado. Una vez obtenido, Ava se matriculó en el Atlantic City Christian Collage para recibir clases de secretariado. 

A los 18 años, Ava era toda una belleza de ojos verdes, y frondosa melena castaña.

En 1941, visitó a una de sus hermanas mayores, Beatriz, que se había casado y residía en Nueva York. Su cuñado, que tenía un pequeño Estudio Fotográfico, le pidió que le dejara hacerle unas cuantas fotos, y colgó una de ellas en el escaparate de su tienda de la Quinta Avenida.

Barnard “Barney” Duhan, un cazatalentos de los estudios Metro-Goldwyn-Mayer, la vió y quiso ponerse en contacto con la joven que había posado para aquellas fotografías. En la tienda, pidió su número de teléfono, pero al no conseguirlo se fue fustrado, comentando: “Alguien tiene que enviar información de ella a la M.G.M”. Fue su hermana quien se puso en contacto, y poco tiempo después Ava viajó nuevamente a N. York para mantener una entrevista con los directivos de la productora allí destacados. De aquella primera entrevista, se gestó que posteriormente se le ofreciera un contrato de siete años con la compañía.

En 1941 abandonó Carolina del Norte, sus clases de secretariado, y se trasladó Hollywood acompañada de su hermana Beatriz.

Tuvo que matricularse en arte dramático, para recibir clases de interpretación. También recibió clases de dicción, para corregir su marcado acento norteño.

Al año siguiente, 1942, comenzó a trabajar para el cine en fugaces apariciones sin diálogo, en breves papeles, y más adelante como protagonista en producciones de bajo presupuesto. A esa época pertenece “Ghosts on the Loose” (“La casa encantada”), dirigida por William Beaudine en 1943. Era una comedia de terror en la que participaba Bela Lugosi ya en plena decadencia.

        

En lo relacionado con su vida personal, se había casado en 1942 con Mickey Rooney (antigua estrella infantil), al que había conocido el primer día de su llegada a los estudios de la MGM, pero su matrimonio apenas había durado un año. Mantuvo después de su divorcio un retorcido romance con el singular director Howard Hughes, que le pidió en repetidas ocasiones que se casara con el, lo que Ava no aceptó.  A pesar de sus enfrentamientos verbales, e incluso físicos, con Hughes, siempre mantuvo una relación, amor-odio-amistad, que perduró hasta la muerte de él, en 1976. En 1945 volvió a casarse, esta vez con el clarinetista de jazz Artie Shaw, y se divorció de el en 1946.

Ese mismo año rodó dos films que le dieron su gran oportunidad para convertirse en estrella de la pantalla: “Whistle stop”, un thriller que dirigió Léonide Moguy, en el que tuvo un papel protagonista junto a George Raft, y un drama negro basado en un relato de Ernest Hemingway, “Forajidos”, de Robert Siodmak en donde compartía cartel con un joven Burt Lancaster. Fue sobre todo esta película, la que la situó en Hollywood.

Trabaja con Clark Gable en “The hucksters” (1947), de Jack Conway, en “Venus era mujer”, rodada en 1948 (una comedia intrascendente, pero que sirvió para que los espectadores se quedaran con su maravilloso físico) y en “Soborno” (1949), de Robert Z. Leonard, un excelente thriller dramático en donde da estupenda réplica a su pareja, Robert Taylor, con quien se sigue afirmando, mantuvo una relación durante el rodaje.

Convertida ya en estrella, rueda producciones de elevado presupuesto para los grandes estudios, y realiza sobresalientes interpretaciones. “El gran pecador” (1949), dirigida por Robert Siodmak, “Mundos opuestos”, también del año 1949, y dirigida por Mervyn LeRoy, o “Pandora y el holandés errante”, producción de 1951, dirigida por Albert Lewin, en donde Ava compartía cartel con James Mason, y una de sus sonadas conquistas, el torero-actor Mario Cabré. Rodó esta película parcialmente en España (concretamente en Tossa de mar, provincia de Gerona), y fue el inicio de una sucesión de largas visitas a nuestro país, (de hecho, se puede decir que vivió en España, en un piso que había comprado en Madrid, hasta 1968, año en el que el fisco le reclamó un millón de pesetas) siendo también muy aireada su relación sentimental con otro torero, Luis Miguel Dominguín.

El mismo año 1951, se había casado con Frank Sinatra, quien al tener noticia en Hollywood de los devaneos amorosos de su mujer, voló a Madrid para ponerles veto. Su matrimonio con Sinatra fue el más duradero de Ava. Lo mantuvieron hasta 1957, pero plagado de tempestuosas peleas y tortuosas reconciliaciones.

En España se convirtió en la reina de la noche.  Ya durante su relación y posterior matrimonio con Rooney, se había habituado a llevar ese tipo de vida, aquí, mas fácil de seguir, al estar lejos de la tutela de su estudio cinematográfico. Era habitual verla en tablaos flamencos, ingiriendo alcohol, y rodeada de hombres, muchos de los cuales se convertían para ella en amantes efímeros de una sola noche. Su amistad con el escritor Ernest Hemingway, gran amante de las corridas de toros, y de España, la llevó a aficonarse también a ellas.

Con “Pandora y el holandés errante”, se había iniciado la mejor etapa profesional de Ava, que abarcaría hasta los últimos años de la década de los 50.

Trabajó en esa época con reconocidos directores y actores de gran talla. Robert Stevenson, Henry King o Jhon Ford, serían un ejemplo. Como actores lo serían, Gregory Peck, Susan Hayward, Agnes Moorehead, o Robert Mitchum, con quien trabajo en 1951 en “Mi pasado prohibido”, y que se convirtió en otro de sus amantes.

“Las nieves del Kilimanjaro” (1952), de Henry King, fue otro de sus grandes éxitos de la década de los 50, junto con “Mogambo” (remake de la película “Tierra de pasiones”, de 1932, dirigida por Víctor Fleming, y protagonizada también por Clark Gable), del año 1953, y dirigida por el gran John Ford. En nuestro país, España, la película, amén de su reconocida calidad, sigue siendo famosa porque la censura de aquellos tiempos, trastocó la relación de la pareja co-protagonista, prestándose a equívocos “mucho más censurables”.  Por “Mogambo”, Ava fue nominada al Oscar a la mejor actriz, aunque no lo consiguió, porque aquel año fué para Audrey Hepburn por su papel en “Vacaciones en Roma”.

Sus devaneos amorosos, sus problemas matrimoniales y su afición al alcohol, comenzaron a pasarle factura, y su salud se fue resintiendo en esos años.

Rueda con Mankiewicz en 1954, “La condesa descalza”, cuyo guión se dijo, estaba basado en la vida de Rita Hayworth. Como compañero protagonista tenía a Humphrey Bogart. Ava hizo una gran interpretación de su personaje.

En sus siguientes films se aprecia una cierta decadencia de su estrella. Tiene algunos buenos papeles, pero ya no se le ofertan como unos años antes. Ava siempre había sido “vendida” por su extraordinaria belleza, pero va cumpliendo años…

Aún así, exhibe su físico en “La cabaña” (1957), de Mark Robson, junto a David Niven y Stewart Granger.

“Fiesta”, de Henry King, basada en una novela de Hemingway, la rodó en 1957, y cerró la década de los 50 con uno de los mejores títulos que han tratado el tema del fin del mundo: “La hora final” (1959), de Stanley Kramer, basada en la novela “La playa”, de Nevil Shute. En ella tenía como compañeros de reparto a Gregory Peck, Fred Astaire, y a Anthony Perkins, tan sólo a un año de interpretar el papel de su vida (Norman Bates en “Psicosis”).

En los sesenta, de las películas que rodó, se pueden destacar tres títulos: “55 días en Pekín” (1963), de Nicholas Ray , al lado Charlton Heston y David Niven, “Siete días de mayo” (1964), de John Frankenheimer, una excelente película de trasfondo político, en la que también actuaban Burt Lancaster, Kirk Douglas y Fredric March. La tercera fue “La noche de la iguana” (1964), dirigida por John Huston, basada en una obra de Tennessee Williams, y compartiendo cartel con Richard Burton y Deborah Kerr.

En aquellos años rechazó varios guiones que le hubieran aportado la oportunidad de seguir demostrando que era una buena actriz. Algunos de ellos: “Dulce pájaro de juventud”, “La pantera rosa”, o “El graduado”.

Aparece en uno de los episodios de “La Biblia”, de 1966, una superproducción dirigida por John Huston, interpretando a Sarah, la esposa de Abraham, papel interpretado por George C. Scott, y en Mayerling (1968), en la que trabajó con Omar Sharif, Catherine Deneuve, y James Mason.

En 1969 se afinca en Londres.

Su carrera profesional entra en los años 70 en franco declive, y tiene que aprender a aceptar para sobrevivir, papeles inferiores en películas de poca importancia, pequeñas colaboraciones, o interpretaciones en series de televisión.

Aún así hay algún título destacable en su filmografía de aquellos años. “El juez de la horca” (1972), de John Huston, (una digna película, pero infravalorada dentro de la filmografía de su director), en donde interpretaba al amor platónico del protagonista (Paul Newman-Juez Roy Bean), la actriz Lily Langtry, y en donde con tan sólo una breve aparición al final de la película llena la pantalla. “Terremoto”, de 1974, dirigida por Mark Robson, en la línea del cine de catástrofes, tan prolífico en aquella década, en la que interpretaba a la mujer del personaje interpretado por Charlton Heston. En ella también participaban George Kennedy, Geneviève Bujold, y Lorne Greene, el que tan sólo con siete años por encima de la edad de Ava, interpretaba el papel de su padre. “El puente de Casandra”, del año 77, dirigido por George P. Cosmatos, fue otro film de los que se apuntaron al género catastrófico, y en el que también tuvo un papel.

No mucho más hay que reseñar de sus trabajos siguientes para la gran pantalla. El último fue en “Regina Roma”, rodada en 1982, y dirigida por Jean-Yves Prate, que no llegó a estrenarse en los cines.

Hasta 1986, trabajó exclusivamente para televisión.

Una de las series en las que participó, fue en “Anno Domini”(1985), interpretando a Agripina, madre del emperador Nerón.

En octubre de 1986 sufrió una apoplegía, de la que se recuperó sin dificultad.  Dos años mas tarde, en 1988, tuvo una segunda, mas fuerte, que le dejó inmovilizado el lado izquierdo del cuerpo. Frank Sinatra se trasladó a Londres al tener noticia de su estado.  La llevó consigo al mejor hospital de California para que la sometieran a tratamiento de rehabilitación, corriendo el con todos los gastos.

Falleció en Londres a causa de una pulmonía, a la edad de 67 años. Era el 25 de enero de 1990.

Pequeña galería de fotos en la que podemos apreciar la belleza y fotogenia de Ava Garder

AVA8[1] por ti.

Para ver su filmografía completa, pinchad aquí

Swanson 

 

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  1. #1 por Forni el 2 agosto, 2008 - 12:08

    Que tiempos aquellos, en los que se podía decir de una mujer que era “el animal más bello del mundo”.

    Para mi gusto personal las había más guapas, pero hay que reconocer que también no sólo eran guapos y guapas, si no que también solían ser buenos actores y actrices (o eso, o es que a mi me gusta mucho el cine clásico).

  2. #2 por kikelin el 19 febrero, 2009 - 21:36

    Qué maravilla de post, es mi actriz favorita, y siempre será un mito para mi. Le hice un homenaje hace muy poco en mi blog.
    Ha sido un placer, saludos.

  3. #3 por MARICIELO CAMAR (@CELIRIS) el 13 noviembre, 2012 - 02:24

    Las divas del cine clásico son un esplendoroso ejemplo para las de hoy así como de futuras generaciones, su recuerdo es perdurable y siempre serán verdaderos íconos del talento y la belleza, tmbién como seres humanos que amaron, lucharon y sufrieron.

  1. De “Aeropuerto” a “Aeropuerto 80″- (Pon una de catástrofes en tu vida) « TIERRA DE CINÉFAGOS
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