“Control” – Dios salve a los Joy Division

En estos momentos debería estar reseñando “The Savages”, sin embargo no puedo evitar la tentación de seguir paladeando un poco más la voz grave de Ian Curtis.

Si algun@ se dejó seducir (como para no dejarse) por la arrolladora y brillante “24 Hour Party People” (2002) del ecléctico Michael Winterbottom, estoy segura de que “Control” (2007) no les decepcionará.

 

Winterbottom nos regalaba un magnífico paseo de la mano de Tony Wilson, fundador de la Factory Records, por la historia de la música de los años 70 a los 90 y en ese camino descubríamos los primeros pinitos de los Joy Division: el innovador grupo nacido tras el punk que únicamente publicó dos discos a causa de la prematura muerte de su líder y cantante Ian Curtis.

“Control” se centra precisamente en una parte de la vida de Curtis cuyo trágico suicidio también aparecía relatado en “24 Hour Party People”. Sin embargo, el tono utilizado en ambas películas es diametralmente opuesto: la desenfrenada y cachonda fiesta continua que destilaba la cinta de Winterbottom se torna en algo oscuro y triste en el film dirigido por Anton Corbijn.

La película se inicia presentándonos a un adolescente Ian Curtis al que no le interesan los estudios y que se decanta por otras inquietudes y así, en su habitación observamos discos de David Bowie, un póster de Lou Reed o un cartel alusivo a Jim Morrison y descubrimos algunas de sus lecturas entre las que cabe destacar “Crash” de J.G. Ballard (algún día debería escribir sobre el gran David Cronenberg) o “El almuerzo desnudo” de William Burroughs (ídem). Introspectivo y amante de la poesía, Ian fue el típico “creep” que plasmaba su mundo interior a través de la escritura y que “se hizo mayor” demasiado deprisa.

Tras casarse con Debbie cuando tan sólo contaba con 19 años y siendo padre de Natalie a los 22, Ian compaginó en un principio su rutinario trabajo en una oficina de empleo con los primeros pasos de esa banda que tomó su nombre de uno de los burdeles que los soldados alemanes frecuentaban durante la Segunda Guerra Mundial.

Inmersos en la vorágine de conciertos que les darían a conocer, Curtis sufrió su primer ataque epiléptico. Atiborrado a pastillas que le sumían en un estado de somnolencia y apatía, el cantante dejó su medicación por lo que sus ataques se convirtieron en algo demasiado frecuente que, incluso, llegaban a producirse en medio de una actuación. Sus fans solían no darse cuenta de este hecho, ya que estaban acostumbrados a sus habituales movimientos espasmódicos cuando bailaba sobre el escenario.

Casado con una mujer a la que ya no amaba pero de la que no quería divorciarse, padre de una niña a la que apenas veía, enamorado de una joven belga a la que no podía abandonar, aplastado por la incontrolable epilepsia, sumido en un bache económico, asustado ante los primeros éxitos y con una gira por Estados Unidos en ciernes, Ian no resistió la presión y se ahorcó en la cocina de su casa el 18 de mayo de 1980 (el chiste fácil sobre la horrible “Stroszek” de Herzog, me lo ahorro). Tenía 23 años.

Anton Corbijn (fotógrafo de grupos como los propios Joy Division y director de vídeos musicales como “Personal Jesus” de los Depeche Mode) dirige esta película basándose en “Touching From a Distance”, la obra que escribió la viuda del cantante Deborah (Debbie) Curtis.

Rodada en un opaco y maravilloso blanco y negro, “Control” nos muestra el tormento vivido por Curtis y asistimos, así, a su progresivo deterioro en todos los sentidos. Siempre con un cigarrillo entre los dedos, con la pena pintaba en el rostro o deambulando con su petate por las grises calles de Macclesfield, Ian demuestra en cada gesto que su apego a la vida pende de un hilo.

A excepción de Samantha Morton (a la que hemos podido ver en “Acordes y desacuerdos” (1999) de Woody Allen, “Minority Report”(2002) de Steven Spielberg, “En América” (2002) de Jim Sheridan, la soporífera “Morvern Callar” (2002) de Lynne Ramsay, “Código 46” (2003) de Michael Winterbottom o “El libertino” (2004) de Laurence Dunmore) que encarna a Debbie, el resto son actores prácticamente desconocidos. Los intérpretes que dan vida a los componentes de Joy Division también reinterpretan las canciones del desaparecido grupo, único punto negativo de esta excelente película puesto que nos escamotean la peculiar voz del verdadero Curtis, aunque debo reconocer el destacable trabajo de Sam Riley.

Dotada (como no podía ser menos) de una espectacular banda sonora en la que encontramos cortes de David Bowie, Sex Pistols, Kraftwerk, Iggy Pop, The Buzzcocks, The Killers, The Velvet Underground, Roxy Music, New Order (la banda formada tras la muerte de Curtis) y, por supuesto, pequeñas joyas de los Joy Division como “Transmission”, “Dead Souls”, “Atmosphere” o la conocidísima y reversionada “Love Will Tear Us Apart”, “Control” recibió el Premio de la Juventud y el Label Europa Cinema en el Festival de Cannes de 2007.

Dios salve a los Joy Division   

El verdadero Ian Curtis    

  

 

Para ver la ficha de la película, pinchad aquí

 

Briony 

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  1. #1 por guille el 11 octubre, 2008 - 18:18

    ayudame a amarte

  2. #2 por Gema el 22 diciembre, 2009 - 11:34

    Imprescindible, fantástica, conmevodora…

  1. “Control” « TIERRA DE CINÉFAGOS

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