Luz silenciosa – Imágenes, luces y miradas

“Luz silenciosa” es la tercera película del controvertido director mexicano Carlos Reygadas tras las polémicas “Japón” (2002) y “Batalla en el cielo” (2005).

¿Y por qué polémicas?

 

En “Japón” (Mención Especial Camera d’Or en el Festival de Cannes) se nos contaba la historia de un hombre que huye de la ciudad para suicidarse en un recóndito lugar en el que se relacionará con los lugareños. Una de ellos es una anciana que le hospeda en su casa y con la que llegará a mantener relaciones sexuales (Reygadas no se corta a la hora de mostrar desnudos integrales del protagonista y la anciana) conseguiendo que renazcan en él sentimientos que creía muertos.

Si esta ópera prima anunciaba una prometedora carrera cinematográfica, “Batalla en el cielo” significó un paso atrás en ella. Deliberadamente transgresora y polémica, me produjo la impresión de que a Reygadas le traía al pairo lo que quería contar y que su única intención era descolocar al espectador con algunas escenas de lo más desgradables e innecesarias. Y así, entre otras “lindezas”, abre y cierra su película con sendas felaciones reales (no olvidemos que Michael Winterbottom y Vincent Gallo ya lo hicieron en “9 Songs” (2004) y “The Brown Bunny” (2003) respectivamente) protagonizadas por una joven de buen ver (hija de un general que se prostituye por diversión) y un señor bastante repulsivo (chófer del citado general y que ha secuestrado al sobrino de éste).

Tal vez a más de un@ este último comentario le suene a anacrónica mojigatería, pero me sentí engañada ante una película que pretendía ir más allá cuando lo único que consigue es quedarse en la superficie más sórdida provocando que el espectador focalice su atención en lo menos importante y pierda de vista una historia que podía haber dado mucho de sí. En definitiva, escandalizar por escandalizar.

Sin embargo, Reygadas da un salto cualitativo (e inusualmente comedido) con “Luz silenciosa” que consiguió el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2007.

Johan y Esther son un matrimonio con siete hijos que pertenece a la comunidad de los menonitas asentada en el estado mexicano de Chihuahua. Sin embargo Johan se debate entre seguir con su mujer (a la que sigue amando profundamente) u optar por Marianne (con la que mantiene una relación amorosa desde hace dos años). Ni su amigo Zacarías ni su padre, que es predicador, saben qué aconsejarle ante los remordimientos y el sufrimiento ante la imposibilidad de vivir sin su amante. De nada sirve que su mujer sepa qué ocurre desde el primer momento o que Marianne intente romper la relación, la pasión que los devora es mucho más fuerte (y silenciosa) que todo eso.

(A modo de inciso comentar que los menonitas son descendientes de los anabaptistas suizos del siglo XVI y que deben su nombre al sacerdote holandés Menno Simons. Los amish serían una rama conservadora escindida de los citados menonitas.)

Película de estructura circular (se inicia con las magníficas escenas de un amanecer y termina con un anochecer) funciona, en muchos momentos, como una especie de documental encubierto que nos acerca al modus vivendi de esta comunidad. Los menonitas de “Luz silenciosa” viven y visten de forma sencilla (las mujeres llevan un pañuelo negro en la cabeza) dedicándose a la agricultura o la ganadería, pero utilizan la luz eléctrica (aunque carezcan de televisión y radio), poseen automóviles, hablan en plautdietsch (un dialecto germánico) y sus costumbres son mucho más permisivas que las de los amish.

Cuajada de silencios, planos larguísimos y una excelente fotografía, esta cinta lleva impreso el sello de míticos directores, de ahí que encontremos claras concomitancias con la obra de Ingmar Bergman (hasta Esther tiene ciertas semejanzas físicas con Liv Ullman) y, sobre todo, de Carl Theodor Dreyer, puesto que el milagroso final de “Luz silenciosa” es un claro homenaje a la espléndida “Ordet” (1955).

Los actores y actrices que protagonizan la cinta no sólo son no profesionales (algo habitual en las películas de Reygadas), sino que además pertenecen a la comunidad menonita que, aunque se mostraron reticentes a la hora de participar en el film (muchos de ellos ni siquiera habían posado para una foto), aceptaron la propuesta imprimiendo así más realismo a la trama.

La espléndida escena del baño de los niños, el funeral de paredes blancas y negras ropas, la lluvia que se mezcla con las moribundas lágrimas de Esther: una maravilla de imágenes, luces y miradas. Bienvenido de nuevo, Carlos.

 

 

 

Para ver la ficha de la película, pinchad aquí

Briony 

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  1. #1 por heenrich wall el 25 agosto, 2008 - 00:29

    esta es la mentira mas cruel que han hecho los menonitas
    esta pelicula la hicieron para quitarle puntos a los menonitas

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