“El perdón” (The claim) – El western como tragedia

      

Otra de esas películas que voy recuperando pulsando el botoncito del canal de pago.

La verdad es, que aunque en su momento tuve noticia de que se había presentado a concurso en la Berlinale del 2000, y me pareció interesante, no me preocupé mucho más de ella, y ni sé si se llegó a estrenar en mi ciudad, si se estrenó en España, o pasó directamente a DVD, de lo que tampoco tuve noticia.

El caso es que finalmente he podido verla, y aunque ya sea una película de la que se podría decir que ha llovido bastante desde que se hizo (lo de llover, es una frase hecha, por lo que todo el mundo sabe), creo que merece una reseña.

Dirigida por el británico Michael Winterbottom, “El perdón”, es un drama ambientado en la América de los pioneros, a caballo de la fiebre del oro, y de la construcción de la red de ferrocarril.

Esos dos tiempos tienen un nexo de unión a través de un hombre (Daniel Dillon, interpretado soberbiamente por Peter Mullian) que se ha enriquecido con la explotación de una mina, y que ha creado un pueblo alrededor de esa explotación, del cual es prácticamente el dueño.

En el presente, que es en donde se centra la historia, el ferrocarril para ese hombre supone una amenaza. Su trazado dará vida a nuevos pueblos, pero el suyo puede desaparecer, y hace ver clara su posición ante el ingeniero topógrafo enviado por la compañía Central Pacific, (interesada en que la vía férrea lo atraviese) a tantear el terreno (Wes Bentley).

El pasado de de Daniel Dillon esconde la turbia manera en que ha conseguido su enriquecimiento, y en ese momento en que se enfrenta a lo que puede ser un cambio en su vida y en su fortuna, vuelve a aparecer.

Dillon, cuando llegó a tierras californianas viajaba en compañía de su mujer y su pequeña hija, y una noche, bajo una gran tempestad de nieve, recibieron asilo en la cabaña de un minero que había encontrado oro, pero que le propone cederle la mina a cambio de su mujer, porque lo que más desea en el mundo es tener una mujer, y no oro. Dillon pues, se la “vende”, (con su hija incluida en el lote) a cambio de la explotación de la mina. El título original de la película, “The claim” (“La concesión”, es su traducción al español) da una idea más acertada de esta trama.

Como se precisa en un buen drama, el director va enlazando el pasado con el presente, y añadiendo un nuevo abanico de personajes que formarán parte de el en mayor o menor medida. La amante de Dillon (Milla Jovovich, en un papel en el que demuestra que no sólo es una cara bonita y un cuerpo bien tratado para películas de acción), el ingeniero, al que ya he mencionado, su mujer, a la que vendió (Nastassja Kinski, estupenda, en un, aunque corto, interesante papel), y su hija (Sarah Polley, que aporta una creíble emotividad a su personaje).

Confeccionada no como un western a los que estamos acostumbrados (no veremos los clásicos tiroteos), se centra en retratarnos las vivencias de los que cimentaron la nación americana, con sus miserias y grandezas.

Precisamente es la “miseria” que arrastra el protagonista, en un periplo en busca de la expiación a su pecado, el que convierte a la película en un drama rozando lo shakesperiano. Y es que en “El perdón”, se pueden encontrar muchos de sus elementos básicos, incluido su amargo final.

Se puede calificar a esta película de drama “intimista”, tragedia, (y yo incluso la calificaría como histórica). Hay un esmero en retratar fielmente la época, introduciendo los elementos clásicos del western. El sheriff del pueblo, el saloon-casino con sus prostitutas… Todo perfectamente integrado, girando alrededor del pasado reciente de la búsqueda del oro, y el momento presente de la expansión ferroviaria. Un mundo constantemente en movimiento contra el que intenta luchar el personaje protagonista.

Es el retrato de la vieja América y sus colonizadores, devastándose así mismos para conseguir medrar y progresar.

La preciosista fotografía retratando unos espectaculares paisajes nevados, el vestuario, sumamente cuidado, los decorados ciñéndose a la época, y el guión, basado en una novela de Thomas Hardy, conforman un conjunto excelente, que unido al elenco de actores, no todos ellos muy conocidos, pero que dan la talla en sus respectivos papeles, convierten a “El perdón”, en un film digno y nada despreciable, al que tan sólo le reprocharía la lentitud de su desarrollo para contar la historia, y la a ratos disonante banda sonora a cargo de Michael Nyman (algunos momentos de ella son buenos, y encajan bien con los escenarios y la trama).

 

Trailer en inglés

 

Para ver la ficha, pincha aquí

 

 

Swanson    

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  1. #1 por Briony el 2 mayo, 2008 - 18:03

    Si algo hay que reconerle a Michael Winterbottom, es que es un director de lo más versátil difícilmente encasillable. De todas formas coincido contigo, Swanson, en que la película es un tanto lenta.

    Saludos

  2. #2 por ana del pilar rodriguez lopez el 20 septiembre, 2014 - 21:51

    excelente

  1. “El perdón” « TIERRA DE CINÉFAGOS
  2. “Génova” – Winterbottom no convence con su historia « TIERRA DE CINÉFAGOS

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