“Aliento”: Una historia de amor, muerte y aliento

Mi primer contacto con el cine de Kim Ki-duk tuvo como protagonista a la tan aplaudida como criticada “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera” (2003) a la que me acerqué con nulas expectativas y que terminó por conquistarme. A partir de ese momento comencé a interesarme (con un más que discutible orden cronológico) por las propuestas interesantes y originales de ese director coreano que era capaz de plasmar tanta belleza.

Mi siguiente encuentro fue con “La isla” que había rodado tres años antes de mi descubrimiento y, pese a que me supo a poco, consiguió estremecerme e impresionarme a partes iguales.

Y llega 2004 y Ki-duk se saca de la manga una maravilla titulada “Hierro 3” con la que me rindo completamente a ese universo atravesado por silencios, amores imposibles, traiciones, profundas heridas y una desgarradora violencia.

Pero llega la primera decepción y ésa no es otra que “El arco” (2006) en la que sí, encuentro las constantes de su cine pero que no consigue engancharme y cuya consecuencia más inmediata es que dejara un tanto de lado otras de sus producciones.

Imagino que el paso del tiempo (que dicen lo cura todo) ha borrado el mal sabor de boca y “Aliento” (2007) me ha reconciliado con Kim Ki-duk.

Yeon es una mujer casada y con una hija que debe soportar la infelicidad manifiesta (y no disimulada) de su marido que la convierte en una muerta en vida. Una día escucha una noticia que cambiará completamente su vida: un preso condenado a muerte (otro muerto en vida) ha intentado suicidarse. A partir de este momento Yeon visitará asiduamente a ese preso (con el que comparte esa especie de muerte viva) iniciándose entre ellos una sorprendente relación sentimental marcada por los silencios de Jang-jin (las heridas de su último intento de suicidio le incapacitan para hablar) y la explosión de color (y sonido) con la que Yeon consigue pintar el frío invierno y la gris prisión, como gris es su propia casa. El silencio que nos recuerda al protagonista de “Hierro 3” y las estaciones que nos retrotraen a “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera”: puro Kim Ki-duk.

La maestría presente en “Aliento” consiste en mostrarnos cómo evoluciona ese amor imposible siguiendo un ritmo marcado por el paso de las estaciones y por los caprichos del director de la prisión (el propio Kim Ki-duk), convertido en un voyeur del que sólo intuimos su cara reflejada en la pantalla de un monitor, que establece hasta dónde pueden llegar los sucesivos encuentros de los dos enamorados.

La citada evolución consigue que Jang-jin y Yeon vuelvan a sonreír, a ilusionarse, a “vivir” ajenos a todo lo que les rodea: Yeon ignora a su marido que comienza a sentir la punzada de los celos y Jang-jin olvida la estrecha celda que comparte con tres reclusos más (uno de ellos profundamente obesionado por él y que también padece unos celos enfermizos). La vida de ambos, entonces, se reduce a esas breves visitas en las que sus contactos físicos van aumentando en intensidad hasta llegar al clímax final marcado por los celos y la violencia.

Este triángulo amoroso Yeon-marido-Jang-jin (al que yo añadiría el recluso homosexual) llevan a cabo una transformación, de la que unos salen (aparentemente) airosos y otros no.

Si algo debo reprocharle a “Aliento” es ese final, un tanto paradójico (y añadiría que un pelín ridículo) en el que se impone la normalidad y lo lógico, algo poco usual en el cine del coreano. No querría obviar tampoco las horribles y chirriantes canciones (relacionadas con las estaciones) que Yeon interpreta en cada una de sus visitas a la cárcel y con las que recibe a Jang-jin.

Chen Chang (al que ya vimos en “Happy Together” o “2046” ambas de Wong Kar-Wai, 1997 y 2004 respectivamente) interpreta al preso Jang-jin, Park Ji-ah (“Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera”) da vida a Yeon y He Jeong-woo (protagonista de “Time” del propio Kim Ki-duk, 2006) encarna al marido infiel. Los tres intérpretes resuelven con solvencia sus papeles, aunque Chen Chang sobresale por encima de ellos convirtiendo sus silencios en verdaderos diálogos a través de sus gestos y miradas.

Rodada en tan solo 10 días, “Aliento” es una película de una inusitada violencia y exquisita belleza a la que hay que acercarse (como en la mayoría de filmes del director coreano) con la mente abierta y la sensibilidad a flor de piel. Respirad profundamente y dejaos llevar.

 

Trailer con subtítulos en español

 

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Briony    

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  1. #1 por Karelia el 26 abril, 2008 - 13:40

    Pues la verdad esque me has dejado con ganas de ver la película a pesar de todo (es que yo cine coreano…..). Intentare verla y ya te comento.

  1. “Aliento” « TIERRA DE CINÉFAGOS

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