EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA, un corderito hormonado en una jaula de lobos

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Es esta una de esas películas que basa su éxito en un solo personaje. No es solo por tratarse de una biopic o pseudo-biopic, según quiera analizarse, sino porque la fuerza y la atención de la película se centra en la figura del dictador de Uganda Idi Amin interpretado de forma meritoria por el actor Forest Whitaker, ganador del oscar a mejor actor principal por esta película, del cual no podemos dudar de su éxito. En esta historia el lobo se come al cordero.

Por lo tanto no podemos hablar de la película sin hacer una referencia prácticamente constante de Forest Whitaker. Salvando que por desgracia no se ha podido disfrutar de la plena interpretación del actor debido al doblaje, es imposible desconectarse de la película cada vez que el actor hacia acto de presencia en la pantalla. El actor levanta sonrisas y cierto afecto en varios momentos, sobre todo al inicio, sin embargo su faceta de dictador y genocida es evidente. Un hombre de promesas que pareció envolverle la locura y erigiéndose padre del país no dudaba en eliminar a quienes pudieran ser mínimamente un peligro para su puesto. ¿Es la inestabilidad política una de las causas? ¿El ser objeto de la oposición y perseguirlo buscándole la muerte causa de sus acciones? No hay justificación para actos como los cometidos por el dictador, pero el odio y la muerte parecen infectar al más optimista. Incluso el co-protagonista, ese doctorcillo escocés, acaba infectado por la situación.

En la otra punta del film y muy lejos, lejos… lejos de Whitaker, encontramos a James McAvoy interpretando a un recién titulado doctor que por razón del destino acaba en Uganda. Un personaje que desde luego cae como una patada en el culo desde el inicio, el blanquito acaba en Uganda tan molón y más de vacaciones que otra cosa. En su primer día mientras viaja en autobús incluso acaba en la cama con una chica con la que intercambió apenas tres palabras… venga ya. Pero no acaba todo aquí, el doctorcito que iba en ayuda a un pequeño pueblo donde un matrimonio tiene una pequeña clínica intenta también cepillarse a la mujer del doctor, interpretada por Gilliam Anderson. Nuestro corderito hormonado debido a circunstancias acaba por aceptar el trabajo de médico personal del dictador y su familia. Se convierte así en una figura importante para el dictador, alguien en quien confía y nombra asesor personal.

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Es un niñato que no sabe dónde está y se dedica a jugar a ser importante y a hacer el gilipollas a cada momento. Fue tan estúpido que en cierto momento el dictador le ofrece una chica para pasar el fin de semana y nuestro corderito hormonado se lo agradece cepillándose a una de sus mujeres. Obviamente este corderito a parte de ser un personaje estúpido no era muy inteligente. De esta forma la relación entre ambos se vuelve más tensa, sobre todo cuando el doctor empieza a ver lo que hay detrás de la máscara del dictador. La figura totalitaria de Whitaker es suficiente para rellenar los defectos del doctor.

Un film cuyo desenlace guarda alguna sorpresa además incrementa la tensión y la situación se vuelve más alocada si puede. El universo adolescente y vacacional donde James McAvoy se desenvolvía se rompe para dar a luz una realidad dura, cruda y desesperante. Muchos de los mejores momentos se suceden en este tramo e incluso en escenas puntuales anteriores. Pero en definitiva no cabe duda que la labor de Whitaker, repito, meritoria y sensacional, es lo mejor del film que atrapa al espectador y lo conduce en una historia solo suficiente convirtiéndola en un film interesante mereciendo la pena su visionado.

Por último no destacar la labor de dirección que a pesar de tener el contexto y el personaje para dejarnos alguna que otra escena para el recuerdo no ha sido capaz en su cometido. Uno de los grandes fallos que se le puede atribuir al film es el haberse centrado más en el personaje de James McAvaoy que en el verdaderamente importante. Nos quedamos pues lejos de haber vivido y conocido más sobre el personaje de Idi Amin, el cual queda desaprovechado en el film, a favor de un corderito hormonado que nunca supo el peligro del fuego hasta que se quemó.

Lo Mejor: Forest Whitaker

Lo Peor: James McAvoy

Calificación: 6,5 /10

(Ver Ficha)

Fdo: Kitano

  1. #1 por Stan el 9 marzo, 2007 - 21:17

    Jajajajajajjaa… Muy de acuerdo, señor Kitano. El médico es un gilipollas de tomo y lomo. Si a eso le sumamos que James McAvoy es un soseras y que Whitaker se lo merienda con solo levantar una ceja… pues tenemos justo lo que comentas: una película entretenida en la que estás deseando que salga de nuevo Amin.
    Y es

  2. #2 por Stan el 9 marzo, 2007 - 21:21

    …ejem, (puto touchpad), decía que tiene escenas verdaderamente estúpidas, y uno no hace más que preguntarse cuán burro hay que ser para tirarse a la mujer de un tío como el dictador de Uganda… ¿Y el papel de Anderson? Inexistente, casi no sale. Entra rápido y se despide aún peor. En fin, que si no fuera por Whitaker ni Kubrick se iba a acordar de esto.

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