SERPIENTES EN EL AVIÓN: picaduras de serie B y todo un antídoto contra el aburrimiento

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Mucho habíamos oído de esta película antes de que fuera siquiera un guión en condiciones. La apertura de los productores a los internautas de todo el mundo, con su propuesta de participación en prácticamente todos los contenidos de la producción (diálogos, composición del tráiler, argumento, banda sonora, etc.) la convirtieron en una de las películas más esperadas de la temporada y le otorgaba un buen puñado de papeletas para convertirse en un film de culto. En una época en que las técnicas de marketing están un poco anticuadas ante tanto revuelo tecnológico, se imponen nuevas y revolucionarias medidas como ésta. ‘Snakes on a plane’ será recordada seguramente por esta argucia más que por lo que realmente es, dicho, atención, sin menospreciarla como película. Resulta evidente que la mejor forma de satisfacer a los espectadores es preguntarles directamente qué quieren ver. De esta manera, la brecha entre expectativas y producto recibido se aproximaría al utópico 0 que toda empresa persigue.

Por todo lo anterior, después de ver las diferentes y descacharrantes propuestas del público, las expectativas eran muchas. ¿Y qué encontramos? Pues precisamente lo que nos prometen: serpientes en un avión, ni más ni menos. Bueno, algo más sí: diversión despreocupada y pura. Ese título tan bien puesto no hace referencia a una elaborada metáfora ni nada por el estilo. Es tan directo como la propuesta que contiene. Si entras en la sala no esperes grandes personajes y diálogos de ensueño, para eso alquílate ‘El padrino’. Tal y como afirma Samuel L. Jackson: “Éste es un film de género, ni son para la crítica ni para ganar el Oscar”. Se puede decir más alto, pero no más claro. Se ve que el protagonista de la película tenía ganas de hacer un poco de serie B sin complejos. De hecho, los productores quisieron cambiar el título y el actor se negó rotundamente: no hay lugar para confusiones.

La película, basándose en una premisa tan absurda como escalofriante (un capo mafiosos introduce serpientes venenosas en un avión para acabar con un testigo protegido), es una sucesión de topicazos mil veces vistos, pero con la diferencia de que, por una vez, su presencia era justo lo que esperaban los fans, al menos un servidor. De este modo encontramos a la azafata en su último vuelo de trabajo, al poli serio, al héroe desinteresado, el pasajero con miedo a volar, la pareja de recién casados, la estrella del rap con el ego por las nubes y a los niños que viajan solos por primera vez. Como veis, un vademécum de películas de catástrofes. Sin embargo, la apuesta es juntar todos estos ítems del género y reírse un rato con ellos. Si en ‘El último gran héroe’ todo era una simpática parodia del cine de acción, aquí se trata de traer a la memoria todo ese cine de terror animal que llenó las salas durante buena parte de los setenta y los ochenta con films como ‘Tiburón’ o ‘Pirañas’ como estandarte. Un miedo primario a ser “mordidos” por una criatura (aparentemente) menos inteligente que nosotros pero con mucha mala leche, una suerte de enfrentamiento entre el hombre y la naturaleza descontrolada que se venga por nuestros malos actos.

En este caso, cuando las serpientes son liberadas de su jaulas e inundan el avión, comienza un Apocalipsis sibilino propio de ‘Abierto hasta el amanecer’, donde todos los secundarios sin frase van a caer de la más ominosa de las maneras, en una sucesión de escenas de picaduras por doquier en los más rebuscados lugares de la anatomía humana (sí, ahí también amigos), empezando por otro símbolo del cine de terror teen: cargarse a los adolescentes calentorros que se meten mano en el baño para meterse mano, todo un guiño que se agradece. Quizás en esta primera confrontación entre los ofidios y los pasajeros, se abusa demasiado de los efectos digitales, de manera que muchas serpientes se ven demasiado irreales, llegando algunas a mostrar verdadera cara de cabreo, algo gracioso, por otra parte. Más tarde, cuando se produce un breve respiro entre ataque y ataque, los técnicos se encargan de rodar unos bonitos planos de serpientes reales, para compensar los cinco pueblos que se han pasado en la escena anterior. No obstante, como vengo diciendo, aquí no hay complejo que valga, como bien demuestran esas escenas borrosas de visión subjetiva de las serpientes que son tan antiguas como nostálgicas.

Quizás alguna de las escenas, por no decir el motor de la película, parecen un refrito de esa otra muestra de serie B que es ‘Anacondas’, sobre todo en una escena concreta en que aparece una gran boa. No obstante, como diría un instructor de los marines, no estamos aquí para pensar, sino para ver cómo unas serpientes se meriendan a la gente. Lo gracioso del tema es que los guionistas intentan secuenciar en cierta medida todos estos acontecimientos obviando otros más simples de solucionar. Por ejemplo, el agente del FBI interpretado por Jackson encuentra al testigo acosado de repente, sin que se explique cómo. Esto, que hubiera requerido una línea de diálogo, se quita y punto. La única línea argumental paralela a la acción en el avión es la comunicación que se establece entre aire y tierra para intentar averiguar qué clases de serpientes hay y cuáles son los posibles antídotos. Como no, se introduce la típica broma indispensable de la pasajera bombón (aquí nuestra Elsa Pataky) que afirma que para ralentizar el envenenamiento hay que succionar la herida, tras lo cual todo bicho heterosexual afirma haber sido mordido. En definitiva, la idea es que esta otra acción alternativa se introduce por no permanecer todo el metraje dentro de un avión.

En resumen, ‘Snakes on a plane’ sigue el transcurso más típico que os podáis imaginar en una película tan previsible como entretenida. El guión no da tregua alguna, y aunque la trama se agota en el mismo momento en que comienza (serpientes picando a gente durante hora y media) los toques de humor negro y la presencia autoparódica del gran Samuel L. Jackson bien merecen una visita al cine. Y es que lo de este hombre no tiene nombre. Verle soltar frases como “Estoy hasta los cojones de las putas serpientes y del puto avión” o “Lo que me faltaba, un avión lleno de putas serpientes colocadas” es impagable, sobre todo cuando se sabe que los propios fans votaron para que el mítico Jules las dijera. De hecho, tuvieron que rodar nuevas escenas una vez acabado el trabajo porque los fans se quejaron tras los pases de prueba, reclamando más sexo, gore y “mutherfuckings”. Les dieron más de lo último que de los dos primeros como os podéis imaginar, al fin y al cabo esto es Hollywood.

En cuanto al reparto no se puede decir mucho la verdad. Todos están bien (vamos, gritan y mueren bien) pero seguro que tienen trabajos mejores por los que valorarles. Entre los que tiene más peso argumentalmente hablando encontramos a Julianna Margulies, vista en la serie ‘Los Soprano’ y los desconocidos Nathan Phillips y Flex Alexander y, cómo no, la participación de Elsa Pataky en un papel tan corto como insignificante.

Una película nacida con vocación de hacer pasar un rato divertido en compañía de los amigos, ni más ni menos. Objetivo cumplido.

Lo mejor: algunas picaduras de lo más bestias. Las frases de cabreo de Samuel L. Jackson.

Lo peor: algunos efectos digitales son un poco cutres. Se saca poco partido a otras ramas argumentales.

Nota: 6/10

(Ver ficha)

Fdo: Stan

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  1. #1 por Luci00 el 21 febrero, 2007 - 16:03

    A mí también me encantó Serpientes en el avión. No es una GRAN película, vale, pero tiene su cosa. Por eso me hace gracia que la hayan parodiado en Epic Movie. Yo creo que las películas estas tontas como Scary Movie, sean malas o buenas, siempre son buen indicativo de las películas que realmente han llamado la atención en el último año. El trailer de epic movie está muy chulo.

    También he visto una comunidad en Hi 5: Epic Movie Hi5.

    Y nada más. Espero haber informado a alguien!

  2. #2 por Stan el 21 febrero, 2007 - 17:36

    Gracias por tu interés Luci00. El tráiler de Epic Movie ya lo publiqué hace poco en un post titulado “Películas que no pagaré por ver”. Como puedes imaginar, no me gustó demasiado… sobre todo porque estoy harto de que los guionistas de la pasable Scary Movie sigan sacando pasta de unos productos cada vez menos cuidados. Pase reírse de pelis de terror, pero parodiar COMEDIAS, como SOAP o Borat… me parece echarle mucha cara al asunto.
    Un saludo!

  1. ‘Flight of the Living Dead’: ¡Viva el exploit! « Tierra de Cinéfagos

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