
Cada vez tenemos más disponibles más y más cantidad de títulos. Desde clásicos de todos los tiempos, como últimos estrenos que demuestran que la industria del cine presenta una actividad nunca vista, hasta cintas oscuras y misteriosas que en un principio se podría pensar que su espectro de visionado debería de ser limitado.
Tanta acumulación me hace sentir que no existe tiempo para disfrutar de todo el cine.
Peter von Bagh, finés nacido en Helsinki en 1943 y profesor de Historia del Cine en la Universidad de Arte y Diseño de esa misma ciudad desde 2000, es uno de los artífices del Festival de Cine del Sol de Medianoche, un festival que pretende salirse de los convencionalismos imperantes. En un reciente artículo, nos comenta:

“Mi generación (la nacida en los años cuarenta) ha vivido una vida de cine centrada en la idea de búsqueda. Estábamos siempre persiguiendo películas que existían, señaladas en un mapa que teníamos en la cabeza, lo que, en algunos casos, podía llevar a descubrirlas tras veinticinco años de intensa ensoñación. Con su accesibilidad instantánea, ese estado de ensoñación se ha suspendido definitivamente, reemplazado por una tendencia a creer, o a creer a medias, que se ha “visto una película” cuando se tiene el vídeo, se contempla en un escaparate o en las listas de Internet. La expresión “accesibilidad inmediata” remite así a su verdadero estatuto de ilusión, una de las muchas que existen actualmente. (…) Las cartas se redistribuyen de una forma extraña. Hace unos años alguien declaró que la TNT (la cadena de televisión de Turner) hacía más por la cultura cinematográfica que ninguna otra fuente conocida, lo que quería decir, sencillamente, que Turner, en una situación general en la que, de facto, se ven cada vez menos cosas, ofrecía un medio donde ver finalmente muchas películas hollywoodienses desaparecidas de principios de los años treinta. El DVD ha adquirido una dimensión fantástica y cumple (con entrevistas, extras, material adicional…) tareas que hubieran sido de las filmotecas, si estas hubieran sido lo bastante rápidas, ágiles y ricas. No hay nada de lo que burlarse, porque en teoría asistimos a la aparición de una determinada forma de saber popular. Pero, ¿de donde viene entonces esa extraña sensación de ignorancia?”

No hace falta haber nacido en los años 40 para tener esa extraña sensación. En la época dorada del VHS y los videoclubs, cuando no existía Internet y la información se fotocopiaba o se pagaba en forma de revistas, había veces que resultaba realmente complicado visionar esa película de la que habías leído en la “Fangoria”. Cuando por fin la veías eras una especie de iluminado, alguien que podía opinar sobre “Meet The Feebles” (por poner un ejemplo) con conocimiento de causa. Y no sólo eso, sino que las expectativas generadas y la ilusión de la búsqueda y la espera podían hacer que te sintieras como en la mañana de Reyes.
Pero ahora la disponibilidad es casi instantánea, es pensar en una película y poder visionarla. Si es por información, Internet la tiene para todos los gustos: a favor, en contra, buena, mala… Cada vez más y más estrenos que de inmediato se quieren convertir en cintas de culto. Cada vez más sagas y trilogías que buscan adeptos y que además los encuentran. Parece que el cine que más cuenta es el más reciente. Es como ese libro-regalo titulado “1001 películas que hay que ver antes de morir“: tiene una muy buena muestra de la historia del cine hasta el 2000, pero con cada re-edición van metiendo películas más actuales sobre todo del último año, y al final cobra más peso la industria actual que las antiguas que desgraciadamente se tienen que caer de este listado para seguir siendo de 1001 películas.
Creo que se está perdiendo el romanticismo en el cine pero también el romanticismo del cine. No sólo en los argumentos, las músicas y la fotografía, sino en lo que suponía sentarte en una sala a oscuras y a solas o con más gente, frente a una inmensa tela o frente a un pequeño televisor, y por fin poder disfrutar de ese sueño que se ilumina frente a tus ojos, que a lo mejor te llevó años el seleccionar y encontrar, o tiene detrás una historia de quien y cómo te lo recomendó, el porque quieres verlo, el qué te hizo sentir, …
¿Cuál es vuestra opinión?
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Por si queréis leer más, el artículo completo lo podéis encontrar en:
http://www.mcu.es/cine/MC/FE/CineDore/NotasProg/2008.html

Se trata de uno de los artículos englobados en las “notas a la programación” de los ciclos en marcha en la Filmoteca Española para este mes de Agosto. Dicho programa lo puedes conseguir en papel si te pasas por el cine Dore en la calle Santa Isabel de Madrid o bien te puedes descargar en formato pdf desde la página web del Ministerio de Cultura.
http://www.mcu.es/cine/MC/FE/CineDore/Programacion.html
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Si que es verdad que hoy por hoy es mucho mas accesible el cine y todo lo que ello conlleva. Pero, se puede disfrutar una pellícula hoy igual que hace veinte años. Yo por ejemplo, sigo encontrando mágico el sentarme en esa butaca del cine cuando voy a ver una película. Muchas veces me invaden las mismas sensaciones de cuando era pequeña, ¿me gustará? ¿me lo pasaré bien?. Si cuando fui a ver IJ iba pegando saltos y to’ emocionada. El romanticismo en el cine se pierde si nosotros lo perdemos, pero si somos nosotros quienes hacemos de una sesión de cine algo fantástico, nunca se perderá en el olvido.
El tener a mano en cualquier momento lo que deseas, minimiza, o nos priva, sería mejor decir, de ese placer que se experimentaba antes, cuando el conseguirlo era una verdadera odisea, que llevaba tiempo, y acrecentaba tu interés.
Pero, por otro lado, al buen aficionado al cine, le permite seleccionar en un momento, y según su estado de ánimo, lo que quiere ver. También tiene su encanto.
Cierto que la información sobre los estrenos es masiva, y masiva también la de cualquier película, pero siempre se pueden evitar (no acceder a ella es un buen remedio; hasta hoy en día, se puede llegar “virgen” a ver una película).
Y comparto lo dicho por Karelia. La magia del cine tenemos que llevarla con nosotros. Así al menos, mantendremos su esencia.
Eso depende de que pelicula busques.
Yo,por ejemplo,hay peliculas que quiero ver y solamente se han llegado a ver en festivales y no han pasado por salas de cine,y entonces hago una autentica odisea por conseguirlas.
La busco y rebusco en el emule (hay veces que cuando la tengo se me borran las fuentes),si no en el emule en el torrent,busco subtitulos,a veces me tengo que poner yo a integrar los subtitulos en la pelicula (tarea laboriosa,creanme)….asi que todo depende de que pelicula busques.
No es lo mismo buscar una pelicula que se estrenado de tapadillo en tu pais (que ha cruzado el charco) que buscar una que solo se ha podido ver en pases de festivales especializados.
Y,respecto a la magia de sentarse en un cine,eso tambien depende de ti.
Yo este año puedo decir que cuando me sente a ver peliculas como Iron Man,Indiana Jones o El Caballero Oscuro si que disfrute un monton con el tinglado de las palomitas,buscar tu asiento,ver los trailers de las peliculas que vienen,ver como la pelicula que tanto querias ver por fin se proyecta en pantalla….
De hecho,yo tengo por costumbre coleccionar las entradas de cada pelicula que voy,y siempre que las miro me acuerdo de la sensacion que me produjo la peli en concreto,de las personas que me acompañaban,de las anecdotas de la salida…e incluso el tiempo que hacia aquel dia,si hacia sol,estaba nublado o llovia
¡ Ostras, Dr Muerte, mi alterego !
Sí que es un infierno el cuadrar los subtítulos muchas veces, sí. Y también he ido a ver Indy con todo lo que conlleva a su alrededor (palomitas, cartelones, gente con el sombrero, …) sin quedar defraudado en absoluto y guardando la correspondiente entrada en el álbum…
Me alegra ver que todavía hay gente que ama el cine. Debe de ser que se me ha juntado el sofoco por los calores veraniegos junto con el agobio de la avalancha de estrenos estivales. Siempre he tenido más o menos claro que el cine es una industria y que somos afortunados cuando entre tanto producto industrial encontramos algún trovador que nos quiere contar una buena historia de la mejor manera que puede.
También será que me voy haciendo viejo, pero antes de Internet y del DVD yo era de los que se quedaba hasta las mil despierto porque ponían alguna película que me parecía interesante en la televisión y quería grabarla sin anuncios o simplemente verla. Ahora cada vez que oigo algo que puede ser interesante no me cuesta excesivo esfuerzo hacerme con toda la filmografía relacionada, pero demasiadas veces quedan muchas cosas sin visionar. Antes podía ser que visionase dos o tres películas interesantes al mes, cuando no era al año, y con ellas llenase horas y horas de reflexión e investigación. Ahora ese mismo número se puede consumir cada tarde y el interés se diluye pues para la tarde siguiente ya tienes otras tres que prometen (no quiero decir que lo haga así, de hecho no suelo ver más de un par de películas por semana, pero estoy seguro de que a todos nos ha entrado alguna vez esa manía cinéfaga). Opino que cada película tiene su momento y situación idónea para su visionado, como los buenos vinos. Cuando una película es complicada de conseguir o te la encuentras por casualidad dispuesta para ser vista el momento adecuado puede ser cualquiera. Cuando la disponibilidad se convierte en un “en el momento que quieras” tal vez no termines encontrándote nunca en el momento ni en la situación adecuadas.
Por Dios, vaya paja mental…
Vaya,Phibes,me alegro de que tengamos tantas cosas en comun.
Estoy totalmente de acuerdo en que,de vez cuando,estamos de suerte cuando un director nos quiere contar una historia bien contada entre secuelas,remakes y reboots (termino nuevo que viene a significar el relanzamiento de una saga partiendo de cero,tipo Batman Begins).
Asimismo,tambien coincido en que toda pelicula tiene su momento y en que,muchas veces,el “ya la vere otro dia” puede significar no verla jamas.
Si quieres,t puedo proporcionar mi messenger y mantenemos una charla sobre cine.Hazmelo saber.
[...] tiempo creo que salió el tema por este blog de la mano de “Phibes”. Había pensado en rescatarlo, así que “IP anónima” me ha dado el último empujón [...]